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Tiempo de lectura: 2 minutos

Una frase dice «cada uno es arquitecto de su destino» y si bien es una realidad que cada uno traza su camino y decide su futuro, a veces olvidamos quién puede ayudarnos a construir una excelente obra y con bases firmes para que esta no sea destruida.

Mi camino era oscuro

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12 (RVR 1960)

¿Alguna vez has entrado a un cuarto en completa oscuridad? Es natural que nos choquemos con un montón de cosas porque estamos prácticamente ciegos, así mismo se encuentra la persona que no conoce a Cristo, perdido en un mundo lleno de maldad; pero el Señor viene como luz, nos muestra el camino correcto para nuestra vida.

Otra frase dice «No fueron los clavos los que sostuvieron a Jesús en la cruz, sino el amor por ti y por mí». Nuestro camino era oscuro, el Señor podía habernos dejado así, pero su gran amor lo llevó al sacrificio.

Quiero seguir sus pasos

Al encender la luz podemos ordenar nuestra habitación e incluso arreglarnos nosotros mismos para estar presentables, así mismo, sucede cuando conocemos a Cristo, solamente por medio de Él es que ordenamos nuestro camino.

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 14:6 (RVR 1960).

Le damos gracias a Jesús porque un día Él decidió cambiar nuestro camino, nos mostró y nos dio vida ¡Gloria a Dios!

El único camino correcto simplemente es seguir los pasos de Cristo. En esta oportunidad te animo declarar con tus labios «Cristo murió por mí, por tanto, yo viviré para Él» sé agradecido y adórale por su gran amor.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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