Crisis de Coronavirus

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Quizás estás pidiendo justicia por alguna circunstancia pero piénsalo bien, ¿Qué es lo que realmente buscas, justicia o misericordia?

No quiero justicia

Un hombre ya anciano fue llevado al tribunal, el proceso era serio y desfavorable para él.

Era evidente para el joven abogado que lo defendía, que a medida que se acercaba el día del juicio el acusado estaba cada vez más nervioso y tenso.

Intentando mitigar su miedo, el joven abogado le dijo:

– Charlie, no tengas miedo. Voy a hacer que prevalezca la justicia en tu caso.

El anciano no se tranquilizó al saber lo que el  abogado esperaba conseguir, sino que con palabras pausadas dijo:

– No es justicia lo que deseo del tribunal, lo que quiero es misericordia.

Misericordia divina

Misericordia de Dios, en la Biblia, es un sinónimo de la palabra “gracia”, y se encuentra centenares de veces en las Sagradas Escrituras, destacando, por un lado, la necesidad humana, y por otro el amor de Dios.

Es verdad que las injusticias están a la orden del día, pero muchas veces, siendo honestos, lo que necesitamos es misericordia, no justicia; sobre todo si se trata de arreglar nuestros asuntos con Dios.

El Señor es un Juez justo y no se equivoca, pero también es un Padre misericordioso al que podemos acudir arrepentidos cuando fallamos y Él sabe perdonarnos.

¿Justicia o misericordia?

Qué es lo que quieres de Dios, ¿Justicia o Misericordia? Si se trata de juzgarnos con justicia, es muy probable que no estemos dispuestos a aceptar las consecuencias, pero si acudimos en busca de misericordia, con un corazón arrepentido, podremos alcanzarla.

La palabra misericordia aparece muchas veces en la Biblia, en plural, y alcanza su más completa expresión, tanto de favor de Dios como de deber nuestro, en Lucas 6:36:

«Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso» (RVR 1960)

De la misma forma en que nosotros acudimos a Dios buscando misericordia, debemos darla también a otros. A veces somos tan duros y estrictos con los demás que nos olvidamos de dar la misericordia que recibimos.

Cuando estés tentado a juzgar a alguien, recuerda la misericordia que recibiste de Dios.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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