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¿Tienes un conflicto con alguien?

Un joven había quedado desempleado y sin un lugar donde vivir, por lo que pidió apoyo a su comunidad cristiana. Una mujer, que supuestamente quiso colaborar, le dio un cuarto; sin embargo, poco tiempo después lo botó afirmando que constantemente el cuarto se encontraba en desorden, humillándolo delante de su líder y de su comunidad.

Este joven nunca más volvió a la iglesia por la vergüenza que sintió,  porque en realidad no recibió corrección, sino humillación, que son cosas completamente diferentes.

Seguramente Dios sabía que como humanos presentaríamos conflictos con las personas que nos rodean, por lo que la palabra del Señor nos enseña a corregir a nuestro hermano con sabiduría y no a nuestro modo, puesto que podemos lastimar y hasta matar.

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.” Mateo 18:15 (RVR 1960)

El propósito de corregir siempre debe ser: “ganar a tu hermano” es decir, ayudarlo a cambiar, preocuparse por él, por tanto, no se debe tener una mirada despectiva o de juez, sino de compasión. Segundo, es necesario conversar a solas con él y mostrarle el problema, si esta persona es madura seguramente el conflicto se solucionará rápido.

“Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” Mateo 18:16-17 (RVR 1960)

Por el contrario, si la persona no escucha es preciso aumentar un testigo para la corrección, en este caso es necesario incluir una autoridad, como: padres, pastores o líderes, puesto que ayudarán a solucionar el conflicto.

En la anécdota que comenté a un principio la única perjudicada por el desorden era la señora, por lo cual, no era necesario involucrar a más personas a parte del líder. Sin embargo, existen otros casos en los que la actitud de alguien afecta a toda la comunidad y es ahí cuando  se debe notificar al grupo.  Por ejemplo: un hombre casado, que molesta a una y otra señorita mostrándose como soltero, si no entiende a solas o con sus autoridades, entonces tendrá que ser amonestado públicamente, con la finalidad de proteger a las señoritas estarían  en riesgo de ser engañadas.

Aprendamos a corregir siempre pensando en el otro, si tienes un problema o quieres corregir a alguien te animo a hacerlo siguiendo la Palabra de Dios, busca de qué forma puedes apoyar a esta persona, sin juzgar, gritar, insultar. Recuerda que humillar nunca ha cambiado a nadie, al contrario, lastima el corazón que le pertenece a Cristo.

¡Actuemos como hijos del Señor!

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El mundo que mira

“… la opción hegemónica de occidente tampoco tiene mucho que ofrecer, porque convengamos que el cristianismo y todas sus ramificaciones están demodé y en franco declive moral. Eso sí, tributariamente hablando, las iglesias derivadas de Jesús tienden a recaudar más que sus hermanas espirituales.”
(Esta sangre es mía, cuento de Pablo Cosin, La Voz, 17 septiembre 2017)

Pasado de moda, en franco declive moral, exitoso en la recaudación de dinero: este parece ser el resumen de la recurrente imagen que proyecta buena parte del cristianismo en el mundo de hoy. El fragmento citado es de un cuento que aparece en un suplemento dominical, así que la audiencia perceptiva podría concluir: “Bueno, es nada más que un cuento.” Pero creo que valdría la pena explorar, aunque sea brevemente, la validez – o no – de esta imagen.
No es que la esencia del cristianismo esté obsoleta. El que ya no tenga la fortaleza de antes se debe principalmente al atraso en el lenguaje que usa para comunicarse con el mundo de hoy. La réplica a las nociones de pecado, de juicio, de cielo o de infierno en una cultura absolutamente post cristiana suena apenas como un eco en un inmenso vacío conceptual. Ha fallado notablemente en articular una respuesta bíblica comprensible y desafiante a la cultura predominante porque continúa atrincherado en un discurso que tuvo algún impacto durante los dos primeros tercios del siglo XX.
En segundo lugar, los casos de dirigentes religiosos involucrados en escándalos sexuales, de dinero y de connivencia con los poderes corruptos de la política y de la justicia han asimilado la imagen de la iglesia cristiana a otras instancias de la cultura que la gente rechaza fervientemente.
Para terminar: He oído, más veces de las que me gustaría admitir, el sambenito si quieres hacerte de plata, abre una iglesia. La rigurosa doctrina de los diezmos y las ofrendas como prueba de una fe madura y comprometida ha permitido a ciertos dirigentes gozar un patrimonio que jamás habrían construido en la actividad laboral que tenían antes de convertirse en líderes espirituales.
Hecha la salvedad de que hay muchas iglesias cristianas que no entran en este breve análisis y que se comportan de un modo más parecido a sus orígenes bíblicos, habría que hacer de todos modos el trabajo de reflexionar un poco en la imagen que sus hermanas exhiben ante el mundo que las contempla.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CCLAVOZ)

Unidos

Una manada está formada por un grupo de varios animales de la misma especie que habitan en un sólo lugar o que se desplazan juntos para migrar. Esta unidad hace que puedan protegerse de algunos enemigos naturales y les permite conseguir alimentos para subsistir.

Sin embargo, a menudo se originan conflictos internos que, en el peor de los casos, puede causar que un miembro sea expulsado o simplemente decida desertar por voluntad propia. Aunque son casos muy aislados se ha visto que existen situaciones de este tipo dentro del reino animal.

La manada no sólo es un grupo que provee protección para sus miembros, sino que también es esencial para darle significado a la existencia de los animales.

Así como sucede en la familia, una manada es una unidad social que provee a cada integrante un sentido de pertenencia y el correspondiente apoyo social. Contrariamente, el que se alejó para vivir en solitario se ve obligado a soportar todo sin ningún respaldo.

La Biblia también habla de la importancia de pertenecer a un grupo y no permanecer en solitario.

Salmos 133:1 dice: “¡Vean qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!” Versión Dios Habla Hoy

Cuando uno recibe a Jesús como Señor y Salvador nace a una nueva vida, inmediatamente brota de su interior ganas de reunirse con gente que comparta su misma fe y cuando logra integrarse a una iglesia de creyentes, esa necesidad está cubierta.

Unirse a una comunidad de fe provee las condiciones necesarias para que el nuevo integrante crezca en su relación con Dios, se desarrolle espiritualmente y comprenda mejor su propósito dentro del reino de los cielos. Además ofrece los recursos para desarrollar su comunión con otras personas y mantener el fuego de su pasión por la búsqueda del Espíritu Santo.

Todos estos beneficios no los podría tener alguien que decide alejarse porque Dios no ha creado a ninguna persona para que tenga una vida de fe como ermitaño.

Efesios 2:22 dice: “En él también ustedes se unen todos entre sí para llegar a ser un templo en el cual Dios vive por medio de su Espíritu.” Versión Dios Habla Hoy

Dios ama la unidad de sus hijos y desea que la busquemos.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ten cuidado y escucha el consejo

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” 2 Timoteo 4:1-5 (RVR1960)

Vivimos tiempos donde las personas ya no quieren escuchar la sana enseñanza de Dios, donde prefieren seguir sus propios deseos y buscan Iglesias o pastores que les digan lo que ellos desean oír. Hay muchos que han salido de sus Iglesias porque han visto que en otras congregaciones hay milagros, prosperidad económica, remuneración alta por servir a Dios, pueden hacer lo que quieran, etc.

Tristemente uno puede caer en el engaño sino medita en la palabra de Dios ni pasa tiempos con Él. Daniel 8:25 (DHH) dice: “Por su astucia, sus engaños triunfarán. Se llenará de orgullo, y a mucha gente que vivía confiada le quitará la vida a traición. Hará frente al príncipe de príncipes, pero será destruido por Él.”

Satanás es muy astuto para engañar a la gente y oculta sus verdaderas intenciones. El apóstol Pablo en 2 Corintios 11:14 escribió: “el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz”. Por lo tanto no subestimemos el poder de satanás y su habilidad de mentir.

Tú y yo sabemos que los tiempos que vivimos son peligrosos y que el retorno de nuestro Señor Jesucristo está cerca. No te apoyes en tu propia prudencia ni te dejes guiar por lo que te dicen. No escuches voces ajenas a lo espiritual y lee la Palabra de Dios, porque ahí encontrarás sabiduría y dirección. Toma en cuenta el consejo de Pablo a Timoteo:

Sé sobrio en todo, es decir,  atento siempre a las cosas que te enseñan, malas amistades, tentaciones, etc. “Sed, sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. 1Pedro 5:8.

Soporta las aflicciones, como  hijo (a) de Dios es normal que en tu vida atravieses grandes pruebas, aflicciones, ya que el enemigo no está contento con tu decisión de servir al Señor y con tu nueva vida, pero el Señor dice: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová” Salmo 34:19.

Haz obra de evangelista, sigue predicando la verdad a los inconversos. Esta tarea debes hacerla cada día por amor a las almas y en cumplimiento del mandato divino de “Id y predicad el evangelio.” Marcos 16:15.

Cumple tu ministerio, nunca pienses que eres inútil, tienes dones y talentos especiales que Dios puso en ti con los cuales puedes servirle. “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Mateo 25:23.

Oremos:

“Dios amado, gracias por este día, gracias porque siempre me guías y aconsejas. Por favor cuídame de toda enseñanza que no viene de ti y de todo lo malo. Ayúdame a servirte y a cumplir tu mandato de la gran comisión. Dame fuerzas para servirte, predicar tu Palabra y honrarte siempre. En el nombre de Jesús, amén. “

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Delicia

¿Cuál es tu alimento o postre favorito? Se encuentra satisfacción al consumir un alimento apetecible para uno mismo, e incluso se obtiene un gran placer al sólo imaginarlo. Así mismo puede suceder con la Palabra de Dios, cuando se ha convertido en una delicia para tu vida:

“!Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.” Salmos 119:103 (RVR 1960)

El rey David menciona que la Palabra de Dios es como la miel, dulce al paladar, por lo cual, en diferentes partes de la Biblia manifiesta la desesperación que tenía por conocer las escrituras; aunque se encontrara en guerra o en una tribulación para él lo más importante era estar con Dios y aprender su Palabra.

“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.” Salmos 27:4 (RVR 1960)

Una de las súplicas de David, era estar en la casa del Señor todos los días, para estar delante de su presencia y servirle.

¿Asistes a una iglesia? Si las palabras del Señor no son dulces para ti, entonces seguramente no tendrás la necesidad de escucharlas, ya sea en tu congregación o donde te encuentres. Si has abandonado el estudio de la Palabra de Dios, te animo a tomar la decisión de volver a empezar y pedirle ese amor genuino por Él.

¡Recuerda que el que ama a Dios, es el que guarda sus mandamientos!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Seducción del liderazgo

“Desconfío de los líderes, de quien no duda, de quien cree saber, de quien piensa que puede conducir a otros.”
Alejandro Katz, editor y ensayista argentino

Frente a la multitud enardecida por la sed Moisés gritó: “¡Oíd, ahora rebeldes! ¡Os hemos de hacer salir agua de esta peña?” Esta simple conjugación del verbo hacer fue su perdición: le fue negada irrevocablemente la entrada a la tierra de promisión. Esa es la seducción del liderazgo: creer que pueden conducir a otros per se, por su propio carisma, por su propio poder; transmitir la idea de que tienen todo claro, que no tienen duda alguna.
Esta es una época de inmensa incertidumbre en la política, la economía, la cultura, las relaciones internacionales, la justicia y la ley, la familia, la iglesia, usted nómbrelo. Las cosas están resultando no ser lo que parecían. Los antiguos fundamentos se desploman, los conductores resultaron un fraude, los sistemas hacen agua por todos lados incluso aquellos inspirados en nobles ideales como la iglesia y la filosofía.
Es un tiempo propicio para la aparición de salvadores carismáticos, mandatarios autocráticos, proyectos totalitarios. La multitud, aguijoneada por inmediatas necesidades, está dispuesta a conferirles el necesario poder para que les solucionen sus problemas y todo por fin regrese a la normalidad. La historia es pródiga en ejemplos que muestran adónde terminan estas ingenierías sociales: la destrucción y en algunos casos el aniquilamiento del tejido social.
Un estudio de caso interesante que puede ser seguido en el libro de los Jueces (capítulos 6, 7 y 8) es la historia de Gedeón. Cuando fue llamado se expresó con una humildad sorprendente: argumentó ser joven, pobre, inadecuado. Pidió varias veces señales para estar seguro que estaba siguiendo la “perfecta” voluntad de Dios. Sin embargo, cuando se hizo fuerte comenzó a mostrarse arrogante y ególatra y con el tiempo infligió enormes sufrimientos no sólo a su vida personal sino a la nación entera.
La función del liderazgo es facilitar, ayudar, servir, mostrar opciones. Esa es una influencia que puede ser ejercida estando entre la gente. Por eso no confío en quienes demandan un puesto de conducción para hacerlo. Tarde o temprano van a ceder a la seducción del poder.
El efecto más liberador de la verdad es no depender de caudillos o figuras centrales para alcanzar los sueños de las personas y de la comunidad.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Idamia (3)

Idamia Arias dio a luz a su primogénita en las horas postreras del último día de 1946. Todo quemaba; el verano se había anunciado caliente y el presagio se había cumplido cabalmente. Algunas horas después, agobiada por el calor, se dio un baño frío y descalza y en camisón se subió a un peral y se hartó de comer sus jugosos frutos. En medio de la noche le vino lo que ella solía llamar un “sobreparto” y se salvó apenas de una muerte segura…

“No existe una escuela que enseñe a vivir” advierte una canción de Sui Generis. Ni tampoco, por lo visto, existe una escuela que nos enseñe a morir. La muerte se nos presenta con sus ridículos, indignantes y definitivos argumentos y nada más toca hacerle frente aunque sea con una pizca de dignidad.
Me enteré hace algunos días por mi hermana mayor que a mi mamá se le hacía muy difícil administrar el nacimiento de sus hijos y que solía decirle a Dios que se la llevara en el siguiente parto como a la bíblica Raquel que murió al dar a luz a Benjamín. Siempre tuve la sospecha que ese disgusto existencial no abarcaba solamente el capítulo de los ocho nacimientos que afrontó.
La madrugada del domingo 16 de julio, a las 3.30 horas se cumplió esa profecía autoanunciada. A sus noventa y un años de una vida marcada por el trabajo y los avatares de la familia se le debía otorgar el derecho de responder como Jacob frente al Faraón: que sus ciento treinta años de vida habían sido “pocos y malos”.
No sabría decir cuántas alegrías tuvo mi mamá en su vida; me atengo a la experiencia de haberla oído afirmar muchas veces, “El único lugar donde soy feliz es en la iglesia”. Al menos durante alguna tarde de lunes y otros cuatro o cinco noches podía decir que estaba contenta.
Seguro hubo algunas otras cosas la alegraron y abrigo la esperanza que haya sido con nosotros, su familia. Ultimamente su único contentamiento era vernos durante nuestras fugaces visitas a su hogar en un pueblo rural. En las horas que duró su velatorio decenas de hermanas y hermanos atestiguaron del bien que les había causado la vida y el ministerio de la hermana Idamia lo cual me causado una auténtica alegría.
Debo acordarme de decírselo si nos llegamos a encontrar en el lejano país de Nunca Jamás

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Cristianos “veteranos”: Una frase que no deben decir

Las personas que han sido cristianas por un largo período de tiempo tienen mayor experiencia en lo concerniente al manejo y funcionamiento de la iglesia. Muchos de ellos suelen contar historias de cómo se hacían las cosas en el pasado, de cómo antes trabajan en unidad y cumplían lo establecido en la Biblia. Aunque estas anécdotas sirven de inspiración para las nuevas generaciones, muchas de las veces, son más una manera de crítica que de aliento.

Frases como: “en mi época no se hacían estas cosas”, “antes hacíamos esto y aquello”, “no hay nada como los viejos tiempos”, etc., funcionan como un recordatorio de lo que ocurrió en un pasado que no se repetirá. No importa cuán buenas hayan sido estas acciones, ni lo mejor que eran en comparación a la actualidad; el problema es que se convierten una especie de atadura.

El ejemplo de Pablo:

Pablo fue una persona muy culta que seguía la ley al pie de la letra. Su obsesión por hacer las cosas de la manera correcta lo llevó a perseguir a los seguidores de Jesús. Sin embargo, cuando él descubrió la verdad, el amor y el perdón de Dios, comenzó una nueva vida. A partir de allí se dedicó por completo a comunicar el mensaje de Jesús a otros. En una de las cartas que escribió a las personas que vivían en Filipos, él admitió que pese a su amplia experiencia como cristiano, no se consideraba perfecto.

En la primera parte de Filipenses 3:13, Pablo reconoció que aún no había alcanzado la meta de ser como Jesús, pero también señaló que ya no se fijaba en el pasado. Con esto, Pablo no minimizó todo el trabajo que hizo por predicar a otros sobre Jesús, sino que la buena obra no debía de detenerse allí. Él dijo que prefería concentrarse en lo que le faltaba recorrer, en lugar de quedarse aferrado al pasado.

Al igual que Pablo, no debemos vivir en nuestros recuerdos y añorar algo que ya ocurrió. Esta actitud evita que avancemos y seamos proactivos en el presente. Los buenos tiempos pasados tuvieron su momento, pero ahora es necesario que utilicemos las herramientas necesarias para impactar a la generación actual. Después de todo, los tiempos pueden cambiar, pero el mensaje de Jesús siempre es el mismo.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 comportamientos que dañan la iglesia

No existe una iglesia perfecta. Todas tienen un problema o área en la que deben trabajar. Esto se debe porque están compuestas por personas, y los seres humanos tenemos defectos y virtudes; sin embargo, esto no quiere decir que los conflictos no se puedan prevenir o solucionar. Cada miembro de la iglesia puede comprometerse a actuar de acuerdo a lo que señala la Biblia y trabajar para procurar la unidad.

Estos son algunas prácticas que dañan a los que los realizan y a la iglesia en su conjunto:

1. La crítica sin acción:

Algunas personas se autodenominan críticos o evaluadores en las iglesia, pero con frecuencia, asumir este tipo de posición hace que se juzgue más y se haga menos. Una vez alguien dijo “si criticas es porque puedes hacerlo mejor”; no obstante, la gran mayoría de críticos solo está presente para señalar lo que está mal o lo que creen que es correcto. Dios es el dueño de la Iglesia y, por lo tanto, Él es el único que tiene derecho a juzgarla. Nuestra labor es de obedecer sus mandamientos y hacer su voluntad.

2. El chisme:

Sin importar las excusas que se puedan poner, el chisme jamás conlleva a nada bueno. Algunos lo disfrazan como pedido de oración; sin embargo, en lugar de orar, lo único que hacen es propagar más el rumor. En las iglesias, el chisme causa prejuicio, propaga el odio, divide a los cristianos e impide la comunión con Dios. En la Biblia se advierte que todo aquel que tiene a Jesús en su vida no puede practicar el chisme porque es un pecado.

3. Evitar la confrontación:

Muchos malos entendidos se originan cuando no se confronta una situación. El miedo a enfrentar directamente a una persona sobre algo ocurrido hace que un hecho empeore y crezca. Hay historias de iglesias que se han dividido (o desaparecido) porque sus miembros se dejaron llevar por los dichos de otros, en lugar de verificar un rumor.

4. Falta de oración:

Una de las herramientas más importantes del cristiano es la oración. Si los miembros de una iglesia no le dan la importancia debida a la oración, de nada vale que realicen grandes actividades o tengan la mejor infraestructura. La mejor manera de tener una relación personal con Dios es orando y leyendo la Biblia, pero si éstas son reemplazadas por algo más, es probable que a largo plazo cause daño a la iglesia.

5. División en grupos:

Aunque trabajar en grupos pequeños permite una mejor comunión entre los miembros, en ocasiones, esto genera que se tengan iglesias dentro de la iglesia. Se debe tener cuidado en el manejo de estos grupos y procurar mayor interacción entre ellos, así será más sencillo promover un comportamiento de hermandad y no de competencia.

6. Mal liderazgo:

Tener una posición de liderazgo dentro de la iglesia es una gran responsabilidad y si no se sabe ejercer adecuadamente, se puede caer en la manipulación, abuso y discriminación. El líder debe ser alguien que guía a los demás a reflejar el carácter de Jesús, y no alguien que hace un mal uso de su cargo. Jesús es el mejor ejemplo de líder, del cual todos los que están en una posición de autoridad deben seguir.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Palabra infértil

¿No será que de tanto escuchar palabras portentosas el oído y la conciencia terminan siendo insensibles y se termina muriendo su magnífico sentido?

De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis,  y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos… (Mateo 13:14-15). 

Una persona que participa en la iglesia y que asiste dos veces por semana a servicios donde oye predicaciones o enseñanzas por una hora y media, en 20 años habrá sido expuesta al menos a 2,700 horas de palabras; si además contamos lo que escucha en cursos y conferencias, en la radio, la televisión o internet, es muy probable que esa cifra se eleve a una 10,000 horas.
En los segmentos de preguntas a los “entendidos” de los medios cristianos de comunicación o en los contenidos de las consultas de consejería advertimos cómo se vive y se funciona en el sistema eclesiástico cristiano. Percibimos sus enormes falencias conceptuales, tomamos nota de sus complejos problemas de relaciones humanas en la familia y la comunidad, comprobamos la asombrosa ausencia de los creyentes en los asuntos públicos. Nos impacta la continua necesidad que sufren de que se les aconseje y guíe sobre los más básicos asuntos del cristianismo y los débiles argumentos que ofrecen para explicar su ineficacia en enfrentar el dolor y el conflicto propio de la existencia humana.
Hace unos años leí algo revelador respecto de la predicación de la iglesia. Estas experiencias otorgan la sensación de que la persona está realmente viviendo el contenido de las palabras dichas desde la plataforma; asume que ha vivido una experiencia efectiva y existencial con tema enseñado, sea sobre el poder del Espíritu Santo, el amor, el perdón o la fe. Pero ya fuera del culto, enfrentada a la cotidianidad de la vida, es evidente que no ha asimilado la enseñanza. Si no lo creen, pregúntense por qué hay tantos problemas con tantos creyentes de años y años en la iglesia.
De acuerdo a las citadas palabras de Jesús – que se refieren a una denuncia del profeta Isaías – de tanto escuchar las mismas palabras por tantos años, se ha perdido su efecto transformador.
Por eso los creyentes necesitan escucharlas una y otra vez cada semana…
(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Todas las preguntas del mundo

Con motivo de ciertas entrevistas radiales que he estado dando en una emisora argentina recibí varias preguntas que la conductora del programa me pide que responda en una emisión especial.
A poco de comenzar mis reflexiones – esquivo hasta donde sea posible el lugar de “respondedor de preguntas” – me di cuenta que las consultas sobrepasaban largamente el rango de temas que habíamos tratado en los programas previos. También me fijé que las preguntas han sido hechas mayoritariamente por gente joven. Así que el cuadro que se me presentó es éste: la gente joven tiene muchas – demasiadas – inquietudes que no han sido tratadas en el entorno de sus iglesias.
Me llamó mucho la atención además que casi ninguno de ellos me haya preguntado sobre problemas “espirituales”, familiares, económicos, eclesiásticos , emocionales, que seguramente los tienen.
Querían saber qué pensaba Dios de la guerra, del abuso contra las mujeres y de la esclavitud y por qué en la Biblia no parece que El repruebe estos males sociales.
Querían saber por que los cristianos no aparecían involucrados en el nacimiento de la ciencia.
Querían saber si era posible ser cristiano y marxista.
Querían saber por qué algunas grandes figuras de la historia habían sido criadas en hogares cristianos y se habían alejado o se habían hecho militantes contra la fe cristiana.
Querían saber por qué muchos jóvenes cristianos que cursan en la universidad se alejan de Dios.
Querían saber por que los cristianos están en contra de algunas guerras y a favor de otras.
Querían saber por qué la iglesia no trata de estos temas que hacen a la vida “real”.
No me da el espacio para colocar aquí todas las inquietudes que he recibido de ellos. Son preguntas ardientes. Son preguntas angustiadas. Preguntas que vale la pena abordar porque la gente joven es confrontada con ellas todos los días – y nosotros también deberíamos. Son preguntas que se encuentran en extrema orfandad de respuestas. No son preguntas poco espirituales. Son preguntas similares a las que se hicieron los profetas bíblicos.
La gran pregunta – ya que éste es el tema – es: ¿Cuándo vamos a abordar éstas y muchas otras cuestiones importantes en la formación de nuestros creyentes? ¿Hasta cuándo seguirá siendo tan importante enseñar cómo podemos ser felices y cómo podemos asegurarnos un lugar en la iglesia y en el cielo?
Como en tantos otros temas que trato aquí, ofrezco la palabra.
(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Si Jesús está en todas partes… ¿Debemos ir a la iglesia?

En nuestra cultura estamos acostumbrados a las fórmulas y las formas. Nos gusta hacer rutina de todo. Muchos están acostumbrados a no salirse de sus esquemas y si en su esquema está asistir al servicio de la iglesia los domingos a las 11 de la mañana, pues no les gusta cuando por razones mayores hay que cambiar esa rutina. Pero hay muchos que hace rato no asisten a una iglesia y se escudan en eso de que Jesús está en todas partes y por eso no es necesario asistir al templo para estar con Él.

En cierto modo, algo de verdad hay en esa afirmación, y yo soy de la opinión que somos seres adaptables. Cuando vienen cambios solemos ajustarnos y hacer los cambios necesarios. También hay muchos cristianos que van saltando de iglesia en iglesia. Eso no es bueno. No hay iglesia perfecta. A todas asistimos seres humanos y somos complicados. Lo importante es saber que la iglesia es Cristo céntrica, que se preocupan por cada persona y que te dirigen hacia Jesús siempre. No hacia el pastor.

Pero dejar de ir completamente a la iglesia, no es bueno. Yo personalmente he dejado de ir por causa mayor. Ya mi mamá está muy adulta y muy débil y me cuesta mucho movilizarla y no me gusta exponerla donde hay tanta gente, que muchas veces tienen un virus, pero como no tienen fiebre o les está pasando, siguen saliendo y le toman la mano para saludarla…. Y no la puedo dejar sola por más de dos horas seguidas. Por eso tuve que decidir no ir más a la iglesia. Trato de dedicar tiempo de lectura de la Biblia y alabanza para no perder el tiempo que dedicábamos antes a Dios, pero siempre surge algo y es rara la vez que logro hacer la hora completa sin interrupciones. Si dedico tiempo a Dios, leo la Biblia, hago mis devocionales, pero nunca es igual.

Son muchas las razones por las que es bueno ir a la iglesia:

  1. Para escuchar la palabra de Dios explicada por alguien que la ha estudiado toda su vida. El pastor.
  2. Para dedicar ese tiempo de alabanza a adorar a Dios en conjunto con todos los que asistieron al servicio.
  3. Para compartir luego con gente amable que tiene nuestra misma creencia.
  4. En la Biblia dice que no dejemos de congregarnos en Hebreos 10:25
  5. Tendrás ese tiempo para poner TODA tu atención en Dios.
  6. Si tienes alguna duda, encontrarás con quién compartirla.

Para mí, la mejor parte del servicio es el tiempo de alabanza y adoración. Es el tiempo que dedicamos a cantarle a Dios y destacamos Sus maravillas. Eso me hace mucha falta cuando no asisto. Es fácil hacer devocional, que es tiempo con Él también, es fácil leer la Biblia, leer libros cristianos y mensajes cristianos para nuestro diario vivir, pero nada sustituye el tiempo que pasamos en la iglesia. No dejes de asistir.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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