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Tiempo de lectura: 3 minutos

La clave de la vida es el amor verdadero. Dios es amor. El amor que toda mujer y hombre necesita lo encontramos en Él. Pero ¿y qué del amor en pareja?

La revelación de que Dios lo es todo para nosotros viene con otro sorprendente conocimiento. Dios dejó establecido que no era bueno que el hombre y la mujer estuvieran solos. Somos seres relacionales, con deseos de compartir nuestra vida, planes y luchas con otra persona

Dios lo es todo, sin embargo, Él entiende nuestra necesidad de compañerismo. 

La mujer desea ser mimada, afirmada, protegida, aceptada y amada. El hombre anhela una compañera dulce, honesta, bonita, que lo comprenda y apoye. Esperamos que algún día, nuestro compañero/a ideal supla cada una de nuestras expectativas.

Recordemos que la clave de la vida es el amor verdadero; pero pocas veces nos detenemos a pensar: «¿Qué puedo dar yo?»

La Biblia nos define el amor en 1 Corintios 13: 4-7 (RVR1960) de la siguiente manera:

  • El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece
  • no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 
  • no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad
  • Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

¿Sabremos responder al amor con amor?

En el libro Lo que toda mujer desea de un hombre, escrito por Diana Castro Hagee ella cita The Comitted Life de la autora Esther Jungreis, quien declara:

Nuestra cultura nos ha enseñado a igualar el amor con gratificación, con obtener en lugar de dar, con tomar en lugar de compartir, dar más importancia a nuestras propias personas en vez de ser un todo con nuestra pareja.

La clave de la vida es el verdadero amor de acuerdo a la Palabra de Dios. Y eso implica entregarte por completo. Dar tanto como esperas que te den. Suplir las necesidades de tu pareja tanto como esperas que suplan las tuyas.

3 cosas que te ayudarán a lograr ese balance en tu relación

1. Ámate a ti mismo

Al entrar en una relación, si estás vacío, buscarás llenar los espacios con la otra persona. Es probable que por un tiempo pueda suplir esas necesidades; pero el día que no pueda sentirás que te han decepcionado. Sin embargo, una persona que se ama a sí misma no exige de otro su felicidad. Su pareja le complementa, no le completa.

2. Evita el egoísmo

Mencionamos el capítulo de 1 Corintios 13 donde se describe la clave de la vida que es el verdadero amor. Una de las características de ese amor es «que no busca lo suyo». Querer salirte con la tuya todo el tiempo no permite que crezca el verdadero amor. Una noción desequilibrada de que somos príncipes y princesas puede jugarte en contra. Recuerda que Jesucristo

El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo.

Filipenses 2:6-8 (RVR1960)

Nuestro mejor ejemplo relacional lo encontramos en el mismo Jesús que sin importar su estatus, se humilló y se acercó en forma de siervo.

¿Qué tal si la próxima vez que pienses en tu pareja lo haces desde esa perspectiva? Pregúntate: «¿Cómo le puedo servir?»

3. Perdona

A pesar de dar lo mejor de ti es posible que te decepcionen alguna vez. Perdona, nadie es perfecto. Tu pareja no lo es y tú tampoco. Llévalo a Dios en oración y pídele ayuda para sanar tu corazón. No permitas que la ofensa o el orgullo le gane la batalla al amor.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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