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Tiempo de lectura: 2 minutos

Te traemos estas cuatro maneras de afianzar sus fronteras personales, porque sabemos que a algunos nos cuesta hacer respetar nuestros límites. Nuestros valores, lo que sabemos que está bien o mal no deben cambiar por complacer a nadie. Nuestros límites no deben ser traspasados.

Si tenemos claro lo que no podemos permitir, será más fácil defender esas delimitaciones. Porque lamentablemente en la vida nos encontraremos con personas que les gusta traspasar los límites. Tenemos que aprender a no permitirlo afianzando nuestras fronteras personales. No hace falta ser extremadamente agresivos, pero sí firmes.

1. Aprende a respetarte

Cuando aprendes a amarte tal como eres, a respetarte, incluso admirarte, podrás defenderte cuando las personas te agredan de palabra o de hecho. Siendo claro al plantear tus preferencias, tus gustos y tu espacio, no permitirás ser irrespetado o transgredido. Afianza siempre tus fronteras personales. Tus límites.

2. Sé honesto con tus fronteras personales

Si te proponen algo que realmente no quieres hacer, no tienes que dar razones o excusas por las cuales no lo vas a hacer. Sencillamente di que no quieres hacerlo, o si te suena mejor, que prefieres no hacerlo. Si te insisten, recalca que no lo quieres hacer. No te pueden obligar. El hecho de que haya confianza o familiaridad no implica complacencia.

3. Ten coherencia para afianzar tus fronteras

Si has puesto tus preferencias sobre la mesa con anterioridad, es necesario que tengas equidad entre lo que digas y hagas y entre lo que ofreces y lo que demandas. Si tú no respetas las fronteras personales o límites de otros, no puedes esperar que hagan lo mismo contigo. Afianza tus fronteras personales, respetando las de otros.

4. Ten claridad en todo momento

Hay bromas que nos hacen que tienen intenciones desagradables detrás. Las frases sarcásticas o las burlas disfrazadas de cariño son maneras en las que nos pueden agredir sutilmente. Debe bastar con no reírnos cuando suceden, pero si continúan, debemos dejar saber con control, que no nos agradan. Se firme y afianza tus fronteras personales.

No hay necesidad de ser agresivo o desagradable para poner nuestros límites o afianzar nuestras fronteras personales, pero sí es necesario mantenernos firmes y tener esos cuatro puntos muy claros. Hacerlo nos va a permitir estar en mejor estado de ánimo y va a ayudar a que todos a nuestro alrededor nos respeten sin sentirse incómodos por ello.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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