Crisis de Coronavirus

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¿Qué tiene que ver un dolor de estómago con sentirte triste? ¿Por qué te sientes bien cuando comes chocolate? Aunque no lo creas, tu estado físico está estrechamente relacionado con tu bienestar emocional y mental. Y debido a este vínculo, tus emociones afectan tu salud y el estado general de tu cuerpo.

Desde hace años, los especialistas de la salud han puesto énfasis en el control de las emociones porque es parte del bienestar integral. Es más, Lisa Feldman Barrett incluso asegura que «cada actividad mental también tiene un efecto físico»

Cómo controlar tus emociones

Cómo controlar tus emociones

1. Come alimentos saludables

Puede que suene repetitivo, pero es una verdad que no se puede ignorar: la alimentación sí importa. Y esto no quiere decir que tenemos que hacer dietas estrictas y rigurosas, sino ser conscientes de lo que ingerimos.

Hay varios estudios que han confirmado que la comida tiene un impacto en las emociones. Por ejemplo, se sabe que «las dietas ricas en grasas saturadas, carbohidratos refinados y alimentos procesados ​​se asocian con un mayor riesgo de depresión».

Esto quiere decir que resulta imposible controlar las emociones si la alimentación es inadecuada. Por tal motivo, los nutricionistas y psicólogos recomiendan comer verduras, vegetales, frutas y alimentos no procesados. Quizá al principio el cambio sea incómodo, pero a largo plazo será la mejor decisión.

2. Haz ejercicio físico

Hay diferentes terapias que incluyen el ejercicio físico para mejorar la calidad de vida y la salud física y emocional. Y no es casualidad: el ejercicio regula las emociones. Por ejemplo, algunos expertos recomiendan hacer ejercicio cuando uno se siente estresado. Esto es porque ayuda al cerebro a centrarse en otra cosa y liberar la tensión.

Lisa Feldman Barrett, ganadora del premio NIH Director’s Pioneer por su investigación en las emociones en el cerebro, explica que al mover nuestro cuerpo cambiamos nuestra experiencia; es decir, que «tus movimientos también pueden ayudar a tu red de control a traer otros conceptos menos molestos al primer plano.»

3. Duerme

Se ha encontrado que la privación del sueño nos hace más sensibles a los estímulos y eventos estresantes. Los investigadores explican que dormir bien contribuye a nuestra capacidad de afrontar el estrés emocional en la vida cotidiana. Aunque es cierto que una persona que no tiene control de sus emociones (por ejemplo: está estresado, deprimido, etc.) puede tener problemas para dormir, se recomienda prestar atención a la calidad de sueño y descansar las horas necesarias.

4. Mantén el contacto con tus seres queridos

Feldman Barrett asegura que dar y ser agradecido tiene beneficios para la salud emocional. Por tal motivo recomienda pasar tiempo con los seres queridos o personas que aporten crecimiento y valor significativo. Las conexiones humanas tienen el poder de disminuir el dolor emocional y ayudar a superar los momentos difíciles.

5. Oblígate a pensar en otra cosa

¿Alguna vez has tenido una mala experiencia en la que no puedes dejar de pensar? Nuestras emociones negativas se repiten varias veces en nuestra memoria; pero este acto no contribuye a que nos sintamos mejor. Es por esta razón que si quieres tener el control de tus emociones tienes que obligarte a pensar en otra cosa.

En cuanto sientas que una emoción quiere apoderarse de ti, busca alguna distracción que te ayude; una de las recomendadas es leer una novela o biografía. Conocer de cerca las emociones de otra persona distraerá tu atención y te hará más empático con los sentimientos de los demás.

6. Nombra tus emociones

Puede que no creas en este consejo, pero ha sido probado a nivel neurológico y se sabe que funciona: aprender nuevas palabras y nombrar tus emociones. A lo largo de su investigación, Feldman Barrett descubrió que las personas que tienen un buen control de sus emociones son aquellas que las identifican correctamente.

Hay emociones que no podemos nombrar porque no sabemos qué palabra usar; pero cuanto más nutrido sea nuestro vocabulario, más preciso es el cerebro al proveer para las necesidades del cuerpo. Y si hay emociones que no podemos nombrar porque no existen en español, podemos aprender palabras en otros idiomas. Por ejemplo:

—Gigil (tagalo): Irresistible necesidad de pellizcar o apretar a alguien porque es amado o apreciado.
—Yuan bei (chino): Sensación de logro completo y perfecto.
—Iktsuarpok (Inuit): Anticipación que uno siente cuando espera a alguien, por la cual uno sigue saliendo para comprobar si ha llegado.
—Natsukashii (japonés): Anhelo nostálgico por el pasado, con felicidad por el buen recuerdo, pero tristeza porque ya no es.
—Sukha (sánscrito): Felicidad genuina y duradera independiente de las circunstancias.

Ampliar nuestro banco de palabras nos ayudará a controlar mejor nuestras emociones. La próxima vez que sientas algo que no puedes explicar, busca la palabra en otros idiomas; y de paso aprenderás algo nuevo.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

FUENTES
—Feldman Barrett, L. (2018). How Emotions Are Made (pp. 175-198). Pan Macmillan.
—How to look after your mental health using exercise. Mental Health Foundation. Recuperado el 9 de marzo de 2021, de https://www.mentalhealth.org.uk/publications/how-to-using-exercise.
—Robson, D. (2017). The ‘untranslatable’ emotions you never knew you had. BBC. Recuperado el 9 de marzo de 2021, de https://www.bbc.com/future/article/20170126-the-untranslatable-emotions-you-never-knew-you-had.
—Seligman, R. (2018). Can What You Eat Affect Your Mood? Scientific American Blog Network. Recuperado el 9 de marzo de 2021, de https://blogs.scientificamerican.com/observations/can-what-you-eat-affect-your-mood/.
—Vandekerckhove, M., & Wang, Y. (2018). Emotion, emotion regulation and sleep: An intimate relationship. AIMS Neuroscience1(1), 1-22. https://doi.org/10.3934/neuroscience.2018.1.1

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