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La invitación a un encuentro inesperado con la filosofía tiene muchas variantes. Es tanto como invitarles a un encuentro con el pensamiento crítico, la literatura, el arte o la política.

Por supuesto que sería inesperado para muchas personas de la audiencia. Ellas desean ser invitadas a la oración, la fe, la alabanza o la evangelización.

Pero ya me conocen. Sostengo siempre que quienes buscan estas cosas en vez de aquellas encontrarán en las secciones vecinas y en el contenido de innumerables medios cristianos de comunicación lo que buscan. Aquí se trata de otras cosas.

¿Qué nos sorprendería de un encuentro inesperado con la filosofía?

Descubriríamos varias cosas:

  • La teología y la filosofía eran lo mismo desde comenzó el cristianismo. Si leen cualquier buen libro sobre cómo se formó el pensamiento cristiano (la teología), se van a sorprender de cuánto la filosofía clásica influyó sobre cómo es la enseñanza cristiana hoy.
  • La teología cristiana y la filosofía tienen las mismas preguntas. De dónde venimos, o quiénes somos; cómo aseguramos que lo que sabemos en verdadero, o que sabemos algo siquiera; cómo debemos vivir con nosotros y con los demás; hacia dónde nos dirigimos.
  • La filosofía ubica el pensamiento cristiano en el contexto del mundo circundante. Nos ayuda a comprenderlo mucho mejor. Esto, porque la Biblia no engloba toda la realidad; el propósito de la Biblia es darnos a conocer a Dios. El de la filosofía es darnos a conocer todo lo otro. Es claro, entiendo, que a mucha gente cristiana no le interesa conocer lo otro.
  • Otorga a la gente cristiana herramientas para una discusión más fructífera acerca del evangelio con la gente que no cree.

Por eso, y por mucho más, creo que seria interesante ensayar un encuentro inesperado con la filosofía.

Por qué se nos desanima a tener un encuentro inesperado con la filosofía

Porque es demasiado común en nuestra enseñanza referirse a versículos descontextualizados para desprestigiar a la filosofía.

La letra mata. Si fuera la letra sola la que mata, habría que admitir que incluso el estudio amante de la Biblia sería un suicidio intelectual. No habría que leer libro alguno. El autor de estas palabras no se esta refiriendo a los libros, sino a una religión ritualista basada en la letra de la ley.

El mucho estudio es fatiga de la carne. Si lleváramos este texto a su conclusión final lógica, no habría que estudiar ni para los exámenes parciales y finales, ni habría que proseguir estudios superiores. Ni siquiera habría que intentar seguir estudios teológicos de nivel superior. Esta frase no intenta desanimarnos al estudio, sino que nos avisa que, efectivamente, puede ser cansador pero al final es gratificante.

Filosofías y huecas sutilezas. Me encanta desafiar este argumento. Pablo en uno de los escritores bíblicos más fuertemente influidos por la filosofía griega, principalmente el platonismo y el estoicismo. Pero, aparte de eso, cuando él usa esta frase, no está atacando a la filosofía o a su estudio. Está atacando a quienes introducían dudas acerca de la deidad de Cristo y que decían que había que conservar los ritos de la ley.

Creo que es hora de que pensemos en tener un saludable encuentro inesperado con la filosofía.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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One comment on “Encuentro inesperado con la filosofía

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