Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Siempre he sido bastante tímida, muy reservada. Y ahora, con el tiempo que estamos pasando y la amistad que tengo con mi vecina, me he preguntado cuántas excelentes oportunidades puedo haber pasado por alto por mi timidez.

En estas noches en las que despierto y me pongo a pensar, recordé la manera como esta vecina a la que me refiero —su nombre es Virginia—, se me acercó en más de una oportunidad antes de que yo le diera cabida y me decidiera a entablar amistad con ella.

Es cierto que no todos somos iguales. No todos nos relacionamos de la misma manera; pero sí hay gente más abierta que otros, personas que son totalmente extrovertidas.

Y quise escribir sobre esto, para que aquellos que también son reservados y tímidos, piensen en abrir un poco esa reserva y esa precaución que les impide tener amistades valiosas y grandiosas oportunidades para su vida.

En realidad, considero que soy bastante confiada, si me comparo con mi querida mamá, que desconfiaba mucho de todo el mundo. He entablado nuevas amistades a lo largo de mi vida, muchas de ellas por internet. Por tanto, sí he estado abierta al mundo de las amistades y gracias a eso, con este confinamiento por la COVID-19, no me siento tan sola. Pero sé que si ella no hubiese insistido, yo no habría buscado entablar la amistad. Ahora se los explico.

He sido así de antisocial… un poco antisocial. Por ser la menor de siete hijos, todos mis hermanos se casaron jovencitos y quedé yo sola con mis padres que me tuvieron ya de mayores. El hecho de que todos ya se habían ido hizo que ella fuera sobreprotectora conmigo. No confiaba en ninguna de mis amigas, por lo tanto, yo me acostumbré a no tener amistades. Supongo que yo sentía desde pequeña que mi familia eran mis amigos —y así lo siento aún—; pero gracias a Dios abrí las puertas a las amistades y hoy día las disfruto y las valoro sobremanera.

Todos los días incluyo a mis amistades en mis oraciones y sigo orando por el mundo entero. Pido para que esta pandemia pase pronto y podamos volver a la normalidad.

No sé si me gustaría seguir trabajando desde casa. Tiene sus ventajas…pero compartir, interactuar con la gente en la oficina se extraña.

Entre tanto, sigo dando gracias a Dios por mi vecina, amiga y hermana Virginia. Estoy absolutamente segura de que, de no ser por ella, habría pasado este tiempo bastante deprimida. Tenerla tan cerca y gracias a su generosidad y cariño, haber podido compartir con ella y su hermosa familia ha sido de mucho valor para mí. Ella es una bendición de Dios para mi vida. 


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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