Please log in or register to like posts.
Blog
Tiempo de lectura: 2 minutos

Estas memorias breves contra la desmemoria son rescatadas de viejos cuadernos de notas. Con los años he acumulado cientos de estas libretas que, de un modo u otro, son un antídoto a veces infructuoso contra la desmemoria.

Una casa mirando al mar

“La Sebastiana. La casa de Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Valparaíso. Es poesía devenida casa. Aparenta la figura de una nave vertical. Ilumina como un faro en medio del mar ondulante y desordenado de los cerros del puerto. Pronuncia la vida palpitante, de los sueños, de la imaginación desbordante del poeta.

También encuentro objetos que describen su pasión por la vida, por las cosas, por las personas. Son vocablos confesados sus artefactos, retratos de su enorme potencia creadora. Se constituyen en memorias breves contra la desmemoria.

Me estremezco con su poema a las conchas marinas. Maremoto de lágrimas, impresiones antiguas atropellándose en mi garganta por el influjo de su palabra, retrato hablado de cosas tan simples a las cuales les dio otra vida con la magia de sus imágenes, de sus descripciones – que alguna vez habitaron mi verso, mi propia palabra hoy avergonzada. Por eso conservo estas notas, como memorias breves contra la desmemoria.

Su espíritu es una impronta suya en cada cosa, en el aire, en esas ventanas que recogen el mar y lo arrojan en los espacios infinitos de su casa. Estallan en fronteras invisibles sus mundos, vuela la imaginación más allá de las paredes, creando universos paralelos, territorios para la vida que no reconoce límite alguno. Lugares remotos donde todos los sueños son posibles, donde la realidad se somete a la libertad, sin tiempo, sin razones, sin pausas.

Lloro en la sala de la casa que atestigua que es posible

Quebradas y encuentros cercanos

“Quebrada Alvarado cerca del Olmué. La tarde se recuesta en los cerros. Esa luz ocre que conozco tan bien rescata los últimos verdes oscuros, los últimos marrones de la montaña. Releo algunas palabras recientes, intentos de recuperar la libertad del decir. Se abren las puertas antiguas tanto tiempo cerradas. Porque no quiero más las palabras instrumentales al servicio de los dictados de la institución (Qué fracasada esta esperanza. Menos mal que hay memorias breves contra la desmemoria).

Entonces, emergen más palabras. Se liberan del encierro obligado. Golpean el muro de la sensibilidad oxidada. Alborotan los sueños dormidos.

Hay una fiesta en una casa de campo en medio de los cerros. Voy porque estoy en la búsqueda de nuevos amigos, nuevas percepciones, nuevos universos. Es que tengo hambre de otras preguntas, anhelo de conocer lo que está más allá de la Tierra Media.

Eso. Quiero abrir las puertas y también dejar entrar otras cosas. Salir de mi amparo de ayer para encontrar otros amparos. Como escribiste en mi caja de té: ‘Sucede que voy a vivirme. Sucede que soy y sigo…’ Así que para esto, y mucho más sirven estas memorias breves contra la desmemoria.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Reactions

3
1
0
0
0
0
Already reacted for this post.

Deja una respuesta