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Tiempo de lectura: 2 minutos

Todos estamos un poco locos aunque nos cueste aceptarlo. Lo que pasa es que “locura” es una palabra que nos asusta. Diría yo que es porque  hemos sobredimensionado el concepto. Imaginen que hasta San Pablo, tan espiritual él, nos sorprende con este requerimiento:

¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme.

2 Corintios 11:2 – RVR1960 (Las cursivas son mías)

Me encanta esta frase. Un poco de locura, dice. No una locura desenfrenada. Sino el permiso para desahogar un poco la bronca de ser malentendido.

Porque sentía que sus palabras y sus acciones no eran comprendidas. Y más me conmueve cuando insiste, con una como ingenuidad: “Sí, toleradme”.

¡Ah, cuánto lo entiendo!

¡Toleren un poco de locura, amigas y amigos!

¿Por qué han de ser tan emocionalmente correctos? Han comprado el argumento de que “un cristiano maduro no vive por emociones sino por principios”. Cuánto daño nos hizo ese conjuro años atrás.

Ese, mi querida audiencia, es un invento anglosajón. Una postura que niega que todos estamos un poco locos (pero eso ya es materia de otro artículo).

Se sabe, aunque no mucho entre nosotros, que grandes artistas, científicos y filósofos han experimentado diversos estados de inestabilidad mental y emocional.

Sin embargo, han producido obras y hecho descubrimientos que aún, después de pasados años y siglos, nos conmueven y asombran.

Una locura “benjaminesca”

Este es un fragmento de un poema que escribí hace añares. En ese tiempo ya era de dominio público que yo estaba medio loco. Todavía no se me había revelado que todos estamos un poco locos y por eso la cosa me dolía un poco más que ahora.

.

“Hay que volar tan alto para penetrar los misterios del acero, del cobalto del cielo infinito y arrancarle al silencio una respuesta.

Una pura, simple respuesta.

Voy a volar entonces y voy a descender con las palabras que el fuego grabe en mi alma, para decirlas, para decirlas, para decirlas

Al fin y al cabo, uno no más las dice, sin saber muchas veces cuánto traen consigo.

Uno es vaso, recipiente, herramienta de alguna superior designación.

Yo, por cierto, les agrego mi pasión, porque algo entiendo de lo que digo. Y lo que no entiendo de todo lo que digo, se lo tendré que preguntar al que me lo dijo

Sueños locos

Pensemos en una comunidad de gente que cree cosa parecidas pero que tienen libertad para preguntar, para cuestionar, para explorar nuevas formas de entender.

O imaginemos una grupo de amigas y amigos en donde nadie se va de sus corazones, aunque se cambie de país, de comunidad o de pensamiento. Una comunidad que nos siga amando y abrazando aunque ya no estemos con ellos.

¿Es posible un grupo de gente que reconozca que el arte, la pintura, el teatro, la literatura, el cine son dones y ministerios divinos, llamados sacerdotales o algo parecido?

Sueño que suban al estrado no sólo los expertos en la palabra sino también exploradores en concierto, poetas medio locos, saltimbanquis, actrices y actores y nos relaten verdades.

Esa agrupación que reconoce que todos estamos un poco locos es a la que pertenezco.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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One comment on “Todos estamos un poco locos en realidad

  1. Creo que es bueno reconocer que nos habita un poco de locura y que es saludable para refrescar la vida.
    Sin embargo, hay que decir también, que el Apóstol Pablo cuando habla de su locura se refiere explicítamente al evangelio del Señor Jesucristo. En ese caso, su locura habla de su mundo puesto de cabeza, por la luz que le llegó…habla de su profundo arrepentimiento y del retorno a Dios…
    Habla de la locura de haber muerto a sus deseos, creencias y convicciones…para rendirse ante la cruz…tan loco estaba, que lo dejó todo, por amor.
    Eso, me parece una deslumbrante locura.

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