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Tiempo de lectura: 2 minutos

“Viaje a las estrellas” (en inglés, Star Trek) está disponible en su versión original en una conocida plataforma de películas y series. Para mí, es un auténtico viaje al pasado.

Un viaje a las estrellas es el sueño absolutamente inconcluso que me llevaré cuando me vaya. Sueño con hacer el viaje en el Transiberiano, caminar por la Gran Muralla China o recorrer el todo Danubio. Tal vez sea posible en esta vida.

Pero viajar por el espacio, una fantasía que tengo desde los ocho años, es imposible.

Esos “viejos” efectos especiales

Es asombrosa la capacidad de los recursos actuales para producir efectos especiales. Al punto que ya no sabemos qué es imagen verdadera y qué es efecto virtual.

El adolescente que mirara al menos un capítulo de la vieja serie “Viaje a las estrellas” se moriría de risa o de aburrimiento. Sus recursos visuales se ven tan ingenuos y básicos. Sin embargo, en su tiempo eran la vanguardia de los FX.

Yo era un adolescente asombrado en los años sesenta; así y todo, hoy sonrío con benevolencia al mirar esos efectos y compararlos, por ejemplo con las últimas versiones de la serie creada por Gene Rodenberry.

Forma y contenido

Permítanme ofrecerles una idea resumida de lo que concluyo ahora que ya llevo 32 capítulos vistos de la serie original de “Viaje a las estrellas”.

Hay una relación entre forma y contenido a la que conviene atender cuando uno mira o escucha contenidos en los medios.

La forma se refiere al tratamiento de imagen y sonido, efectos, composición, color, encuadres, iluminación, recursos técnicos, en fin. Tiene que ver más con el cómo se dice.

Por su parte, contenido hace referencia a qué se dice. Cuáles son las ideas, los postulados, la propuesta que el mensaje trae consigo.

Interesante: se puede tener un profundo, extraordinario y potente contenido, pero puede fracasar en su intento comunicativo si está presentado con un pobre tratamiento de la forma.

O al contrario, una poderosa, inteligente y magnífica producción de forma puede proponer un pobre mensaje.

Viaje a las estrellas y el contenido

A estas alturas de mi vida, la forma ya no me interesa tanto. Es el contenido el que me importa y me conmueve. Una verdad, aunque mal vestida o pobremente presentada, sigue siendo una verdad. Se vive una edad en donde se busca descubrir lo que permanece, no lo que asombra.

Una forma, aunque magnífica y potente, puede estar vacía de valor. Inversamente, muchos capítulos de “Viaje a las estrellas” proponen una mirada crítica e interesante acerca de temas fundamentales de la existencia. Con efectos ingenuos y todo.

A veces, por cierto, se nos otorga la bendición de ver un excelente contenido vestido de excelente forma. Y eso nos alegra sin duda alguna.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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