El trabajo –además de ser satisfactorio y de provecho para tu salud– es una fuente de ingreso que te permite solventar las necesidades y gastos. Sin embargo, a veces te encuentras con un obstáculo que entorpece tu rendimiento: la relación con tu jefe. Cuando no te llevas bien con ellos y la relación se vuelve más y más tensa, es difícil que tu centro laboral se convierta en un lugar al que desees asistir con alegría. Es más, un estudio1 demostró que si te sientes a gusto en un empleo se refleja en tu productividad y bienestar general. Esto significa que debes tener una buena relación con tus colegas y compañeros del trabajo, pero ¿qué puedes hacer si tu jefe es insoportable?

Cuando su forma de ser es desagradable

Una investigación2 encontró que las personas son más felices cuando muestran su verdadera personalidad en el trabajo. Esto es porque permite que las personas mejoren sus conexiones personales, formen relaciones con otros y deshagan sus mentes de pensamientos no deseados. Además, aquellos que expresan sus verdaderas formas de ser experimentan menos ansiedad y estrés, mejor satisfacción laboral y tienen un mayor compromiso con su posición. Por otra parte, esto también puede ser contraproducente pues pueden desagradar a los demás. Es decir, si un jefe muestra sus rasgos de la personalidad abiertamente, puede ser amado o rechazado por sus empleados.

Si te desagrada la personalidad o forma de ser de tu superior, lo que puedes hacer es:

  • Ser tolerante: No puedes esperar que todos sean iguales a ti. Tampoco puedes cambiar a tu jefe. Lo que sí puedes hacer es respetarlo y ser de buena influencia en su vida para ayudarle a ser mejor.
  • Conversar con él o ella: A menudo las personas actúan sin saber cuánto afectan a los demás. Si hay un comportamiento que te perjudica, hiere o desagrada es mejor que se lo hagas saber. La intención de esto no es atacar ni poner en riesgo tu empleo, sino dialogar con sabiduría y llegar a un acuerdo y entendimiento mutuo.

Cuando abusa de su poder

Abraham Lincoln dijo: «si quieres probar el carácter de un hombre, dale poder». Mucha gente utiliza el poder y la posición que tiene para menospreciar y abusar de los demás. Si ése es el caso que estás viviendo y tu jefe te:

  • insulta o utiliza un lenguaje vulgar u obsceno contigo,
  • humilla con sus palabras o acciones,
  • obliga a hacer cosas que no son parte de tus funciones laborales,
  • utiliza para sus propios intereses,
  • hace insinuaciones sexuales,
  • discrimina por algún motivo,
  • pide que trabajes de más y te paga lo mismo,

Entonces está abusando de su cargo y no es algo que debas tomar a la ligera. En este caso lo que puedes hacer es:

  • Conversar: El primer paso para solucionar un problema es la comunicación personal y verbal. Puedes tomar medidas extras de precaución (llevar un testigo, grabar la conversación, etc.), dependiendo de la clase de persona que sea tu jefe.
  • Dejar una constancia por escrito: La existencia de un documento que prueba tus quejas es un seguro que te protege y además te defiende. Si la situación no se solucionó cuando conversaron, éste es un mejor recurso.
  • Buscar otro empleo: No tienes por qué soportar el abuso laboral. Puedes buscar la ayuda de un ente superior  (alguien de mayor rango o quejarte en las oficinas del gobierno) y dejar constancia de lo que ocurre en tu trabajo. Esto te servirá como referencia cuando busques otro empleo y también alertará a otros que quieran postular al mismo trabajo.
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Cuando lleva sus problemas personales al trabajo

La vida laboral y la personal deben estar separadas. No obstante, muchos llevan sus problemas de la casa al trabajo y viceversa. Hay personas que se desquitan con otras por problemas que no tienen nada que ver con la situación. Si eso es lo que hace tu jefe, lo que puedes hacer es:

  • Orar: Nunca sabrás la magnitud de sus problemas, pero Dios sí. La Biblia dice que debemos orar por aquellos que nos hacen mal (Mateo 5:44, Lucas 6:28). Por lo tanto, antes de juzgar y criticar sus acciones, ora por esa persona y pídele a Dios que le dé Su paz.
  • Decirle la verdad: Puede que tu jefe desconozca que su actitud afecta la productividad de su trabajo; si le explicas sabiamente este punto, él o ella aprenderá a no dejar que sus problemas de casa interrumpan el ambiente laboral.
  • Ofrecer tu ayuda: Los gestos sinceros son siempre bienvenidos. Ofrecer tu ayuda puede ser un paso para que tu jefe se sobreponga ante sus problemas y mejore su humor en el trabajo.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1Wright, T., & Cropanzano, R. (1997). WELL-BEING, SATISFACTION AND JOB PERFORMANCE: ANOTHER LOOK AT THE HAPPY/PRODUCTIVE WORKER THESIS. Academy Of Management Proceedings, 1997(1), 364-368. doi: 10.5465/ambpp.1997.4988986
2Rice University. Be yourself at work -- It's healthier and more productive: Disclosing non-visible stigmas to co-workers leads to a happier life. ScienceDaily. Recuperado el 26 de febrero de 2019, de www.sciencedaily.com/releases/2019/02/190225105109.htm

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