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Versículos sobre el perdón de Dios

Si una persona infringe la ley, las autoridades tienen el derecho y el deber de otorgarle una sentencia de acuerdo a su falta. De la misma manera, como todos somos pecadores, merecemos pagar por nuestras culpas. Sin embargo, el amor de Dios es tan grande que envió a Jesús para pagar ese precio en nuestro lugar. Es así como podemos obtener perdón y salvación.

La Biblia está llena de pasajes que cuentan la misericordia y la gracia de Dios; y éstos son algunos textos que demuestran que el perdón de nuestro Creador es gratuito e incomparable:

2 Crónicas 7:14 (NTV)

“Pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra.”

Salmos 86:5 (NTV)

¡Oh Señor, eres tan bueno, estás tan dispuesto a perdonar, tan lleno de amor inagotable para los que piden tu ayuda!”

Joel 2:13 (TLA)

¡Arrepiéntanse y vuelvan a mí, pero háganlo de todo corazón, y no sólo de palabra! Yo soy tierno y bondadoso, y no me enojo fácilmente; yo los amo mucho y estoy dispuesto a perdonarlos”.

Daniel 9:9 (NTV)

“Pero el Señor, nuestro Dios, es misericordioso y perdonador, a pesar de habernos rebelado contra él.”

Miqueas 7:18-19 (TLA)

No hay otro Dios como tú. Somos pocos los que quedamos con vida. Tú perdonas nuestra maldad y olvidas nuestro pecado. Tan grande es tu amor por nosotros que tu enojo no dura para siempre. ¡Vuelve a compadecerte de nosotros, y arroja todos nuestros pecados a lo más profundo del mar!”

Hechos 3:19 (NTV)

“Ahora pues, arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios para que sus pecados sean borrados.”

2 Corintios 5:17 (DHH)

“Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo.”

Efesios 1:7 (NTV)

“Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados.”

Colosenses 1:13-14 (TLA)

Dios nos rescató de la oscuridad en que vivíamos, y nos llevó al reino de su amado Hijo, quien por su muerte nos salvó y perdonó nuestros pecados.”

1 Juan 1:9 (TLA)

“Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.”

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sin límites

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8: 31-32 (RVR1960).

Muchos solemos creer que la libertad es no tener que rendir cuentas a nadie, hacer o decir lo que queramos; sin embargo, aquel que no conoce a Jesús, no conoce la verdad, porque Él es la verdad y sólo a través de ella podemos liberarnos de la condición pecaminosa en que vivimos. Acércate a Jesús y experimenta una libertad sin igual.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dios entiende tu dolor y puede ayudarte

“El sufrimiento me hizo bien, porque me enseñó a prestar atención a tus decretos.” Salmos 119:71 (NTV)

Sé que no es nada fácil pasar por una prueba y estoy convencido de que a nadie le gusta atravesar momentos de dolor y sufrimiento, pero créeme que todo esto es necesario aunque no lo entendamos así. Por lo general, el dolor es el medio a través del cual nuestro Padre Celestial nos moldea para que seamos cada día más como Él.

Puede que sea difícil la situación que estás viviendo, y que tengas razones suficientes para decir que no puedes más, que todo terminó y que ya no hay solución para tu problema. Tal vez  tus circunstancias te han llevado a perder la fuerza y las ganas de seguir luchando. Pero no somos los únicos que pasamos ese proceso, también nuestro Salvador pasó por esos momentos desesperantes.

“Mientras estuvo aquí en la tierra, Jesús ofreció oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía rescatarlo de la muerte. Y Dios oyó sus oraciones por la gran reverencia que Jesús le tenía. Hebreos 5:7 (NTV)

La Biblia nos muestra dos escenas más en las que  Jesús lloró por el dolor, mostrándonos que ningún ser humano es inmune al sufrimiento. Lee: Juan 11:33-36; Lucas 19:41-44.

Sea cual sea tu situación no te limites a mostrar tu dolor delante de Jesús, acércate a Él y dile cómo es que te sientes en este instante. Recuerda que Él también pasó por momentos dolorosos y grises, y no hay nada mejor que escuchar Su voz por medio de Su palabra para seguir adelante.

“En mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos.” Salmo 18:6 (NTV)

Dios puede hacer que el sufrimiento que estás atravesando sea una bendición para ti y los que te rodean.

Oremos:

“Señor amado, tú conoces mi situación y cómo está mi alma en este momento. Te pido que renueves mis fuerzas, me des sabiduría y dirección para seguir adelante. Pongo en ti mi esperanza y mi confianza. Amén.”

 

 

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Volver a empezar

Si tuvieses la oportunidad de volver al pasado  ¿Qué cambiarías?

Muchos al oír esta pregunta pensamos rápidamente en aquello que hicimos mal o en lo que nos causó dolor y en las consecuencias de una mala decisión que hasta hoy vivimos. Dios nos dio la suficiente inteligencia para lograr cosas impresionantes pero como seres humanos tenemos límites, no podemos arreglar una telaraña destrozada y tampoco podemos devolverle a una mariposa una de sus alas rotas.

Lamentablemente no tenemos la posibilidad de volver en el tiempo, como seres humanos no podemos borrar nada de lo que hicimos y nos causó sufrimiento, vergüenza o dolor y mucho menos borrar el daño que les hicimos a otras personas, pero cuánto anhela el hombre arrepentido poder reparar lo que hizo.

Dios es soberano y logra aquello que para el hombre es imposible; Él puede borrar nuestros errores y con ello nos da una oportunidad para volver a empezar “Pero yo, por ser tu Dios, borro tus crímenes y no me acordaré más de tus pecados” Isaías 43:25 (DHH).

Las palabras “No tiene solución” no valen nada cuando Dios interviene, quizás no se pueda volver a vivir el momento en que te equivocaste pero sí puede perdonarte y ayudarte a hacer mejor tu presente y futuro,  puede restaurar a quien lastimaste y darte la oportunidad de pedir perdón y ser perdonado.

Si te equivocaste y has tomado muchas malas decisiones, Dios puede ayudarte y darte esa oportunidad que necesitas para volver a comenzar, solamente debes estar dispuesto a aceptarlo en tu corazón, Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” 2 Corintios 5:17 (NTV).

Cristo puede marcar en tu vida personal un antes y un después, no te quedes quieto viviendo sumido en el pasado y en el pecado, si sabes que necesitas una oportunidad para volver a comenzar, búscala en Dios porque solamente Él puede darte lo que necesitas para resurgir.

Dios puede hacer nuevas las cosas “Y el que estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!». Entonces me dijo: «Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza” Apocalipsis 21:5 (NTV).

¿Quieres tener un nuevo comienzo?

Por Judith Quisbert.

 

 

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Ven y sígueme

Jesús, después de ser bautizado,  fue llevado por el Espíritu Santo  al desierto, donde fue  probado y salió victorioso.   Posteriormente el Señor inicia su ministerio haciendo un llamado  a quienes Él había escogido diciéndoles: “Venid en pos de mí,   y os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19),  los llamó a cada uno de ellos  y dejando sus ocupaciones lo siguieron.

Todos ellos fueron instruidos por Jesús y en su caminar con Cristo vieron milagros asombrosos: Los ciegos podían ver, paralíticos caminar, mudos hablar, vieron a los mares y vientos obedecerle, también fueron testigos de la multiplicación de panes y peces para alimentar a multitudes. Los hombres que decidieron seguir a Jesús no se imaginaban que era un tours con el mismo Dios.

En Marcos 10:17-12 está el relato de la oportunidad en la que un joven que tenía muchas posesiones le preguntó a Jesús qué podía hacer para heredar la vida eterna, a lo que el Maestro le respondió que debía guardar los mandamientos que conocía. El joven entonces le dijo: Maestro, todo  he guardado desde mi juventud. Jesús lo miró a los ojos y le hizo una propuesta: Vende todo lo que tienes y dalo a los pobre, y tendrás tesoros en el cielo; y ven y sígueme.  Al escuchar esto  el hombre se fue triste porque tenía muchas posiciones.

El seguir a Jesús demanda renunciar a nuestras comodidades, es salir de nuestro estado de confort. “Ven y sígueme” es una invitación de Jesús para poder capacitarnos y  mostrarnos la gloria de Dios de cerca con milagros y prodigios.  Hoy te animo a que aceptes la invitación del Maestro a seguirlo, que tu respuesta sea como la de los discípulos que dejaron lo que estaban haciendo y lo siguieron.

 “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.  Lucas 9:62

¿Cuál será tu respuesta?

Por Miguel Ángel Veizaga.

 

 

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Afirmar

Hemos visto grandes cruzadas de milagros y sanidades en las que multitudes reciben al Señor como su Salvador; pero en algunos casos no se   hace un seguimiento para poder  afirmar   a los nuevos convertidos en la fe.

El afirmar a nuevos creyentes es parte de nuestra labor como discípulos  para poder tener personas realmente comprometidas con la obra del Señor.

¿Qué es afirmar?

Afirmar es: cimentar, establecer, asegurar, consolidar  y fortalecer la decisión del nuevo convertido.  Es hacerle el seguimiento apropiado hasta que crezca  y pueda  sostenerse por sí mismo en la fe, a pesar de todo lo que pueda pasar en su caminar con Cristo.  También es formarlo  para que pueda  ser discípulo y un líder en el reino de Dios, instruido en los valores cristianos,  renovando así su mente para que de  esa forma sea transformado por completo.

El nuevo cristiano, tiene que estar enteramente preparado  e instruido con la palabra de Dios y ser un  discípulo  que no tenga de qué avergonzarse; si no se afirma nunca podrá dejar de ser un seguidor y no estará dispuesto a hacer todo por amor al Señor. “…a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.  2 Timoteo 3:17

Los doce discípulos se afirmaron aprendiendo a orar para tener una comunicación e intimidad con Dios,  estaban comprometidos con el reino de nuestro Señor,  vivieron  en  obediencia y sumisión. Estaban dispuestos a pasar procesos que iban a moldear sus vidas,  eran  valientes en las pruebas  porque sabían a quién seguían.  Tenían  un corazón adorador; no importaba el momento ni el lugar para adorar a su creador, su fe estaba puesta en Jesús y  aprendieron a esperar en Dios; pero sobre todo anhelaban ser mejores cada día.

El afirmarse es cumplir con lo que Dios manda en su palabra, es estar dispuesto a seguir sin importar lo que uno pueda pasar. Seguir a Cristo es confiar plenamente en Él  y estar seguros de que nada nos puede separar de su gran amor.

 “Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto”. Jeremías 17:7-8

Por Miguel Ángel Veizaga.

 

 

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Un error que cometen los cristianos

En Mateo 25:14-30 se encuentra una parábola muy conocida donde Jesús hace una comparación entre el reino de los cielos y la actitud de un hombre y sus siervos. En la historia, antes de irse de viaje, un hombre le entregó cinco talentos a un siervo, a otro dos, y a otro uno. Cuando regresó de su travesía, pidió que sus siervos le explicaran qué habían hecho con sus talentos. “El que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. El que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.” (v. 17-18, RVR1960) El hombre estuvo complacido con la actitud de los dos primeros siervos, pero recriminó al que había escondido un talento (dinero).

Algunos pueden pensar que la actitud del hombre en la historia es un poco drástica; después de todo, el siervo que recibió un solo talento fue precavido y cuidadoso con lo que se le había encomendado. No obstante, en el versículo 24, el siervo afirma que conocía el carácter de su señor; pese a ello, él escogió no hacer la voluntad de su amo.

El error que cometen los cristianos:

Aquellas personas que ya tienen años en el cristianismo muchas veces caen en el error de hacer lo contrario a lo que Dios espera de ellos. Al igual que el siervo, estos cristianos tienen un conocimiento firme sobre Dios; sin embargo, no ponen en práctica los talentos que recibieron y prefieren pasar una vida pasiva y sin acción.

En la parábola, los dos siervos que generaron ganancias lo hicieron por medio de los negocios; por otra parte, cuando el amo reclama al tercer siervo, no le exige hacer lo mismo que los demás. En cambio, le sugiere otro método de ganancia igual de efectivo (v. 26-27). Asimismo, Dios no espera que todos desarrollemos nuestros talentos de la misma manera que otros. Lo que a Él le interesa es que no enterremos esos talentos y nos quedemos de brazos cruzados. No podemos hacer la voluntad de nuestro Padre si no estamos dispuestos a ejercer aquello que ya tenemos.

No seas como el siervo que desaprovechó lo que recibió de su señor. Usa tus talentos y da lo mejor para que Dios se muestre a través de todo lo que haces y, al final de todo, tendrás la dicha de ser parte del grupo de siervos fieles que gozan en la presencia del Creador.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Su gloria

Todos en algún momento hemos querido experimentar un milagro en diferentes áreas de nuestras vidas.

Creerle a Dios no es un sentimiento,  es una decisión basada en la convicción que produce la verdad de la palabra del Señor en nuestras vidas.  Confiar en Dios nos lleva a ser sus amigos, nos hace sentir seguros a su lado  y también podemos ver su poder  manifestarse en respuesta a lo que le pedimos.

Hay situaciones que nos impiden creerle a Dios, como las malas experiencias vividas, ver milagros en las vidas de otros que están pasando la misma necesidad que uno, una oración no contestada y podemos mencionar muchos casos más que hacen que nuestro corazón se llene de duda.

Puede ser que delante de ti se encuentre una piedra que te impide ver lo que Dios quiere hacer en tu vida.  La duda, la falta de fe y el no creer al Señor son obstáculos muy fuertes que nos imposibilitan poner nuestra confianza en Él; toma la decisión de quitarlas de tu mente y corazón  para que puedas ver la gloria del Padre.

Posiblemente  tu situación no tiene solución, probablemente tu matrimonio se esté desmoronado, tus hijos se encuentren presos de  los vicios y  económicamente no estés bien. Muchas  situaciones pueden agobiar tu corazón e impedir que  creas  que Dios va a responder a tu petición, pero lo importante es confiar en lo que el Señor promete en su palabra: “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Marcos 9:23.    Aún en el peor momento de tu vida, cuando no veas una salida a lo que estás atravesando, tienes que poner tu mirada en Jesús.

La mujer con flujo de sangre,  Jairo, Bartimeo y muchos  más creyeron en el peor momento de sus vidas.  Pusieron su confianza en Jesús y no en las personas,  su situación no los detuvo y  los llevó creer mucho más que recibirían lo que buscaban.

¿Quieres ver la gloria de Dios?   El secreto está en creer, no dejes que la duda y los acontecimientos diarios desvíen tu mirada de Jesús.

“Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Juan 11:40.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

 

 
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40 preguntas: Examina tu relación con Dios

El hecho de ser cristianos no nos hace perfectos ni libres de problemas. Al igual que cualquier otro ser humano, los cristianos pasamos por momentos buenos y malos. No obstante, lo que hace la diferencia entre alguien que tiene a Jesús como su salvador, del que no lo tiene, es que los cristianos podemos disfrutar de la esperanza y paz que sólo Dios puede dar.

Conocer a Dios de manera personal y darle el primer lugar en nuestra vida debe mostrarse en nuestro comportamiento, autoestima, carácter, relaciones con la familia, compañeros, amigos y demás personas. Lamentaciones 3:40 (NVI) dice: “Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor.” Cada cristiano debe estar en constante evaluación de su relación con Dios y con los demás, para que pueda corregir sus malas acciones y pedir perdón a Dios.

Éstas son algunas preguntas que te ayudarán a darte cuenta si realmente estás reflejando el carácter de Jesús y si es que Él es el Señor de tu vida:

  1. ¿Le he entregado a Dios todas las áreas de mi vida?
  2. ¿Quién ocupa el primer lugar en mis pensamientos?
  3. ¿Realmente Dios es el dios de mi vida?
  4. ¿En qué forma reflejo el mensaje de Dios?
  5. ¿Adoro a Dios en todo momento?
  6. ¿Busco a Dios solo cuando tengo problemas o está presente en cada momento de mi vida?
  7. ¿Alguna vez me he avergonzado de ser cristiano y/o he negado a Dios?
  8. ¿Hay algún pecado que me niego a dejar?
  9. ¿Pongo excusas para mis pecados?
  10. ¿Soy obediente a Dios, incluso cuando me es difícil?
  11. ¿Oro con sinceridad, humildad, y fe?
  12. ¿Leo la Biblia porque quiero aprender de Dios o por obligación?
  13. ¿Leo la Biblia con un corazón dispuesto?
  14. ¿Cuál es mi motivación para asistir a la iglesia?
  15. ¿Estoy conforme con mi apariencia física?
  16. ¿Soy alguien que critica y causa división o alguien que fomenta la unidad?
  17. ¿Pongo al chisme como una excusa para ayudar a otros?
  18. ¿Perdono a otros así como Dios lo hizo conmigo?
  19. ¿Guardo resentimiento o rencor hacia otros?
  20. ¿Las demás personas saben que soy cristiano?
  21. ¿Soy de ejemplo para otros?
  22. ¿Qué dicen otros de mí? ¿Tengo un buen testimonio?
  23. ¿Mi lenguaje refleja amor?
  24. ¿Me regocijo en mi trabajo, estudios, o en la labor que realizo?
  25. ¿Soy obediente y respetuoso con mis padres, tutores o alguna otra figura de autoridad?
  26. ¿De qué manera cuido mi pureza sexual?
  27. Cuando tengo problemas, ¿mi primer recurso es acudir a Dios o a los hombres?
  28. ¿Estoy acostumbrado a mentir? ¿Por qué me es tan difícil decir la verdad?
  29. ¿Soy compasivo y paciente con otros?
  30. ¿Le he entregado mi carácter a Dios?
  31. ¿Soy humilde?
  32. ¿Agradezco a Dios en todo momento?
  33. ¿Veo a los demás cristianos como a mis hermanos o como competencia?
  34. ¿Estoy predicando con mi ejemplo?
  35. ¿Doy un buen testimonio en mi familia?
  36. ¿En mi trabajo me conocen por mi carácter intachable?
  37. ¿Todo lo que hago es como para Dios?
  38. ¿Soy justo en mis acciones?
  39. Hasta este momento, ¿mi vida ha reflejado el carácter de Jesús?
  40. Si mi relación personal con Dios no ha sido la mejor ¿cuán dispuesto estoy de entregarle mi corazón, mente y pensamientos?

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué puedes hacer para estar cerca de Él?

Es gracioso conocer las locuras que los fans hacen para conocer a su artista o personaje favorito, por ejemplo: pueden dormir en la calle varios días antes de un concierto para tener un buen lugar o conseguir entradas, pueden viajar grandes distancias para verlos, y así podríamos seguir numerando las cosas que hacen, muchas de estas anécdotas son graciosas, increíbles y otras causan asombro y horror.

Estas personas por su admiración desmedida a sus ídolos se arriesgan, dan todo lo que tienen e incluso ponen en peligro su vida solamente para verlos.

¿De qué somos capaces de hacer para acercarnos a Dios?

– Zaqueo se subió a un árbol de sicomoro para ver a Jesús.
– Bartimeo, se enteró que Jesús pasaba por su ciudad y comenzó a gritar.
– La mujer de flujo de sangre, tomó la decisión de enfrentarse a una gran multitud que seguía a Jesús solamente para tocar su manto.

A diferencia de los fans de los famosos que deben hacer cosas arriesgadas para solo verlos, nosotros podemos acercarnos a Dios con libertad y no sólo para verlo sino para tener su amistad, amor, perdón, restauración, etc.

Santiago 4:8 dice: Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. (…)” (NTV), Dios está dispuesto a recibir a aquellos que lo buscan y para ello es necesario que estemos dispuestos a dejar cargas, preocupaciones y sobre todo el pecado.

Dios no pide que hagas locuras para que puedas estar cerca de Él, solamente pide que lo busques y Él mismo se acercará a ti. Quizás una enfermedad, un problema, un pecado o un fracaso te hayan separado de Dios y de su casa, hoy te animo a buscarlo, no importa la razón de tu alejamiento, solamente búscalo y lo encontrarás. 

 En cuanto a mí, ¡qué bueno es estar cerca de Dios! Hice al Señor Soberano mi refugio, y a todos les contaré las maravillas que haces” Salmos 73:28 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

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Si Jesús está en todas partes… ¿Debemos ir a la iglesia?

En nuestra cultura estamos acostumbrados a las fórmulas y las formas. Nos gusta hacer rutina de todo. Muchos están acostumbrados a no salirse de sus esquemas y si en su esquema está asistir al servicio de la iglesia los domingos a las 11 de la mañana, pues no les gusta cuando por razones mayores hay que cambiar esa rutina. Pero hay muchos que hace rato no asisten a una iglesia y se escudan en eso de que Jesús está en todas partes y por eso no es necesario asistir al templo para estar con Él.

En cierto modo, algo de verdad hay en esa afirmación, y yo soy de la opinión que somos seres adaptables. Cuando vienen cambios solemos ajustarnos y hacer los cambios necesarios. También hay muchos cristianos que van saltando de iglesia en iglesia. Eso no es bueno. No hay iglesia perfecta. A todas asistimos seres humanos y somos complicados. Lo importante es saber que la iglesia es Cristo céntrica, que se preocupan por cada persona y que te dirigen hacia Jesús siempre. No hacia el pastor.

Pero dejar de ir completamente a la iglesia, no es bueno. Yo personalmente he dejado de ir por causa mayor. Ya mi mamá está muy adulta y muy débil y me cuesta mucho movilizarla y no me gusta exponerla donde hay tanta gente, que muchas veces tienen un virus, pero como no tienen fiebre o les está pasando, siguen saliendo y le toman la mano para saludarla…. Y no la puedo dejar sola por más de dos horas seguidas. Por eso tuve que decidir no ir más a la iglesia. Trato de dedicar tiempo de lectura de la Biblia y alabanza para no perder el tiempo que dedicábamos antes a Dios, pero siempre surge algo y es rara la vez que logro hacer la hora completa sin interrupciones. Si dedico tiempo a Dios, leo la Biblia, hago mis devocionales, pero nunca es igual.

Son muchas las razones por las que es bueno ir a la iglesia:

  1. Para escuchar la palabra de Dios explicada por alguien que la ha estudiado toda su vida. El pastor.
  2. Para dedicar ese tiempo de alabanza a adorar a Dios en conjunto con todos los que asistieron al servicio.
  3. Para compartir luego con gente amable que tiene nuestra misma creencia.
  4. En la Biblia dice que no dejemos de congregarnos en Hebreos 10:25
  5. Tendrás ese tiempo para poner TODA tu atención en Dios.
  6. Si tienes alguna duda, encontrarás con quién compartirla.

Para mí, la mejor parte del servicio es el tiempo de alabanza y adoración. Es el tiempo que dedicamos a cantarle a Dios y destacamos Sus maravillas. Eso me hace mucha falta cuando no asisto. Es fácil hacer devocional, que es tiempo con Él también, es fácil leer la Biblia, leer libros cristianos y mensajes cristianos para nuestro diario vivir, pero nada sustituye el tiempo que pasamos en la iglesia. No dejes de asistir.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Quiero ser cristiano porque no quiero ir al infierno

Cada uno tiene un motivo por el cual decidió entregarle su vida a Jesús, y aunque cada caso es especial, hay una razón errónea por la cual muchos se involucran en el cristianismo: el miedo al infierno.

Por medio de la Biblia aprendemos que sólo somos pasajeros por este mundo y que nuestro destino final es el cielo. El deseo de Dios es que todos seamos salvos y pasemos la eternidad con Él; sin embargo, los que rechazan el sacrificio de amor que Él hizo por medio de Jesús, automáticamente ya han elegido pasar la eternidad sin Él.

¿Qué sucede cuando eres cristiano solo porque no quieres ir al infierno?

Amar a Dios solo porque tienes miedo al infierno es igual que estar en una relación sentimental solo porque tu pareja te da dinero. Dios nos ha dado la libertad de escoger y Él nunca obliga a nadie. Pretender amar a Dios para evitar el infierno es un acto egoísta y es una manera de burlarse de Él. No obstante, nadie puede engañar a Dios (Gálatas 6:7) pues Él lo sabe todo (Salmos 139).

¿Amarías a Dios aún si no existiera el cielo o el infierno?

El «Soneto a Cristo crucificado», también conocido como «No me mueve, mi Dios, para quererte», es un poema que data del siglo XVI. Aunque se desconoce la identidad del autor, por sus palabras se puede decir que era una persona que amaba profundamente a Dios y que no necesitaba saber del cielo o el infierno.

Después de leer este poema, ¿podrías decir lo mismo que este autor? ¿Qué es lo que te motiva?

Si eras cristiano por temor al infierno o porque quieres ir al cielo, aún estás a tiempo de cambiar. Acude a Dios en oración y cuéntale tus temores, dudas, y pecados. Él te conoce mejor que nadie y te ayudará a comenzar una nueva vida sincera y llena del verdadero amor que solo Él puede dar. Cuando comiences a amar a Dios por quien Él es, y no por lo que pueda ofrecerte, verás que tu vida cambiará en todos los aspectos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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