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Tiempo de lectura: 2 minutos

¿Escuchaste quejarse a una persona sin que influyera en ti? Puede que sí o no, pero el descontento suele ser como flechas que quedan clavadas en los demás y dejan heridas y, lo que es peor, es contagiosa y amarga a otros.

El mejor ejemplo de la queja

El pueblo de Israel tras salir de Egipto e ir a la tierra prometida se quejaba constantemente; al salir del mar Rojo porque creían que morirían a manos de los egipcios, por las aguas amargas de Mara, por la comida que extrañaban de Egipto cuando se aburrieron del maná, cuando no tenían agua en Refidim, entre otras cosas más.

Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento.

Números 11:1(RVR 1960).

Moisés cansado de lidiar con las constantes quejas del pueblo de Israel, también llegó a reclamarle a Dios de ellos, dijo:

No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.

Números 11:14-15 (RVR 1960).

Cuando nos quejamos puede más la incredulidad y el descontento que la fe y la gratitud y como hijos de Dios, ¿qué debería reinar en nuestra vida? Por su puesto que lo último mencionado.

Antes de quejarte, agradece

Es muy probable que no nos demos cuenta cuando nuestra queja pasa a ser un veneno para los que nos escuchan, pero sin duda lo es porque damos nuestra percepción pesimista y hasta mal intencionada. Por ejemplo, si nos quejamos de alguien, los que nos escuchan lo verán con otros ojos y no como realmente es.

El desagrado que tengas sobre lo que sea, llámese trabajo, familia, economía, clima, etc. debe convertirse en agradecimiento por amor a Dios, pues Él nos da todo lo que tenemos.

 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 

1 Tesalonicenses 5:18 (RVR 1960).

El agradecimiento es el remedio para toda queja. Agradece por tu familia, por tu trabajo, por lo que tienes hoy, por tu salud pese a las enfermedades, por todo lo que se te ocurra; pues lo malo siempre será usado para lo bueno por parte de Dios.

Cuidemos de no ser piedra de tropiezo para la gente a nuestro alrededor.

 Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.

Santiago 5:9 (RVR 1960).

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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