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Tiempo de lectura: 2 minutos

Una frase dice «Eres lo que comes» Nuestras características físicas manifiestan nuestra alimentación, la fortaleza de nuestros huesos y organismo muestran si estamos consumiendo las vitaminas y proteínas necesarias para el cuerpo. Igualmente, nuestro Espíritu refleja el alimento espiritual que recibimos.

Lo que comes espiritualmente se notará en la transformación de tu interior y de tus actitudes; si te estás alimentando correctamente los cambios serán notorios.

¿Qué es lo que comes?

Pero ahora nos estamos muriendo de hambre, y no se ve otra cosa que maná.

Números 11:6 (DHH).

El pueblo de Dios recibía una alimentación especial de parte del Señor, era un pan del cielo, pero llegó un momento en que sus hijos se quejaron porque estaban aburridos de este «maná», querían saciarse de otras cosas, apetitos y deseos ocultos que no venían de Él.

En la actualidad existen ovejas enfermas por esta misma razón, quieren otra alimentación y no la que el Señor tiene para sus vidas, les encanta complacerse con el pecado, sus corazones están sucios y se muestra claramente en sus acciones. Sus apetitos espirituales se han atrofiado por comer demasiadas golosinas baratas.

¿Qué comes? Alguien que se está alimentando correctamente del Pan de Vida será notorio, rebosará de gozo, tendrá amor para dar, no temerá en denunciar el pecado, derribará ídolos, buscará la libertad de sus hermanos, adorará al Señor en Espíritu y en verdad, estará tan enamorado de Jesús que no le importará dar su vida misma para servirle.

¿Tu vida ha cambiado?

Jesús les dijo: —Les aseguro que si ustedes no comen la carne del Hijo del hombre y beben su sangre, no tendrán vida.

Juan 6:53 (DHH).

¿Consideras que tu vida ha cambiado? ¿Tu carácter es mejor cada día? Si las respuestas son negativas es probable que no te estés alimentando del Señor. La Biblia dice que Jesús, mediante su muerte, llegó a ser nuestra fuente y pan de vida, tenemos una invitación para llegar a su mesa para comer y volvernos fuertes.

El pan de Dios no solo consiste en participar de la Santa Cena, sino de tener un encuentro diario con Él. Se trata de alimentarnos cada día de su presencia, orando, estudiando la Biblia, porque de este modo permitiremos su obra en nuestros corazones ¡Lo que comes debe ser Jesús!

Te animo a pedirle perdón al Señor si te has aburrido en algún momento de comer su alimento. Confiesa y entrégale nuevamente tu vida, toma la decisión de empezar a alimentarte como corresponde, para que tu Espíritu esté fuerte en la batalla.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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