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Muchas heridas en el alma fueron provocadas por personas importantes en nuestra vida, tal dolor suele convertirse en una espina que no nos deja estar en paz, ni con los demás ni con nosotros mismos. Es entonces que es imposible perdonar en nuestras fuerzas, sino es con la ayuda de Dios.

No está en tus manos perdonar

Perdonar al ofensor, por voluntad propia, no está en nuestras manos cuando en el corazón se asentó el rencor, la ira y la amargura. También el alimentar los pensamientos de venganza y revivir el dolor no permite que escuchemos a Dios, quien quiere que perdonemos.

El amor]no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

1 Corintios 13:5 (RVR 1960).

Guardar rencor, hace que no podamos perdonar. Al no tener la capacidad renunciar al dolor y la venganza debemos entregarle esas emociones a Dios y reconocer que sin su ayuda no podemos dar ese paso de fe.

Pues así es, darle a Dios la libertad de obrar en nuestro corazón falto de perdón es fe, porque creemos que Él sí puede hacer lo que nosotros no y además le devolvemos el control de nuestra vida y renunciamos a tomar venganza.

Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras: «Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen», dice el Señor.

Romanos 12:19 (RVR 160).

Necesitas ceder

Quizás creas que dar un paso atrás y dejar el rencor no es justo, porque todo lo que viviste aún duele. Sin embargo, el perdonar tiene más beneficio para el que ha estado guardando resentimiento, que para el ofensor.

Cuando sueltas el dolor, se libera tu corazón y te permite proseguir hacia adelante. Te libra de vivir en el pasado, además que tu entorno se beneficia.

Compadécete de los demás y te harás bien a ti mismo; pero si les haces daño, el daño te lo harás tú.

Proverbios 11:17 (TLA).

El perdón es un acto de obediencia y no es fácil, pero es posible con Dios. Reconoce que fuiste herido, busca a Dios y permítele que te ayude a soltar todo rencor y dolor. Será un proceso donde cada día tu corazón irá sanado y el dolor se convertirá en paz, la paz que solo Dios puede darnos.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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