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Levantar las manos para muchos puede ser señal de rendición, otros lo consideran como símbolo de libertad de culpa, pero para Moisés significaba la victoria de su pueblo; porque cuando los amalecitas fueron a pelear contra Israel, Moisés, a pesar de su preparación militar, estaba consciente de que esa batalla se ganaría de otra forma.

Instruyó a Josué para hacer frente a sus enemigos, pero él, junto a Hur y Aarón, fueron a la cumbre del collado para clamar a Dios por la victoria de su pueblo.

Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.

Éxodo 17:11-12 (RVR 1960)

¡Levantar las manos de tu hermano puede ayudar!

Dios nunca esperó que Moisés hiciera el trabajo solo. Aarón y Hur estuvieron parados junto a él y sostuvieron sus brazos en alto para asegurar la victoria en contra de Amalec. De la misma forma, nosotros también podemos buscar maneras de fortalecer y ayudar a nuestro prójimo.

Quizá hay muchos Moisés en estos tiempos, que por el cansancio o las dificultades en las que se encuentran están a punto de bajar los brazos; pero tú y yo podemos ser ese Aarón o Hur, que las personas necesitan.

¡No dejes caer tus manos!

Si hoy te identificaste con Moisés, quiero que sepas que no estás sólo. Dios no planificó una batalla para verte derrotado en medio de ella. Él puso a un Aarón y  un Hur para sostener tus brazos.

No permitas que las pruebas te hagan ver a un Dios que se olvida de sus hijos, sino que en medio de ellas puedas conocer a Aquél que te rescató y peleó la batalla por ti.

Fortalécete en el Señor y permítele ser ese instrumento útil en sus manos. Por lo general satanás quiere vernos derrotados, desanimados y con los brazos caídos ¿vas a darle lugar en tu vida?

(…) No temas; Sion, no se debiliten tus manos.

Sofonías 3:16 (RVR1960)

¡No dejemos caer las manos de quienes necesitan nuestra ayuda!


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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