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Tiempo de lectura: 2 minutos

Cuando nos prestamos algo valioso, nos decimos a nosotros mismos «No es tuyo ¡cuídalo!» porque no queremos pagar las consecuencias de un descuido. Así mismo, deberíamos cuidar a nuestros hijos y nuestra vida; no somos propietarios, son un préstamo de Dios que en su tiempo devolveremos.

El hijo no es tuyo

Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.

Génesis 21:15-16 (RVR 1960).

Agar era sierva de Sara, como Sara no podía tener hijos pensó que sería buena idea ayudar a Dios y obtener descendencia por medio de su empleada. Obviamente fue un error, cuando llegó su propio hijo la relación entre ambas estaba mal, por lo que Agar tuvo que marcharse.

La mujer caminó en el desierto hasta que se le agotó el agua. Las necesidades básicas hicieron que ella pensara en la abandonar a su hijo. Por tanto, lo dejó debajo de un arbusto y se alejó para esperar su muerte; pero Dios escuchó al pequeño.

Dios tiene un plan

Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.

Génesis 21:17-18 (RVR 1960).

Agar estaba a un paso de rendirse, así como muchas mujeres actualmente; pero, olvidan que Dios escucha el llanto de los niños. Él tenía un propósito con su hijo y le da una orden: «Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación».

Él te bendecirá

Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.

Génesis 21:19-20 (RVR 1960).

Entonces Dios bendijo a Agar y acompañó al muchacho en su crecimiento. Este devocional es pensado para las madres que se sienten cansadas por los problemas que enfrentan, quizá por ser jóvenes o solteras, piensan que no podrán salir adelante. El Señor te dice «no te rindas, ni abandones, tu hijo te traerá bendición y alegría».

También, para aquellos hijos que han sido abandonados por sus padres, recuerda que no estás solo, Dios es tu padre, ha visto tus lágrimas, te acompaña y tiene un propósito para tu vida.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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