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Tiempo de lectura: 2 minutos

A menudo nos decimos: «No sé si llegaré a mi destino y propósito», cuando nuestra mente debe estar dando pasos hasta este lugar que nos proponemos.

Por otro lado, el miedo y los cambios pueden ser eso que nos detiene de comenzar nuestro viaje. Cada cambio tiene sus propios miedos y cada movimiento sus propios ajustes, pero esto no debe detener nuestro arranque hacia nuestro destino.

¿Por dónde entro?

Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la destrucción. Mucha gente toma ese camino. En cambio, la puerta que lleva a la verdadera vida es muy angosta, el camino muy duro y sólo unos pocos lo encuentran.

Mateo 7:13-29 (PDT)

Dice un refrán popular que «al que no tiene un destino cualquier camino le lleva» por lo que lo más importante es tener un camino al lugar que vamos. Por otro lado, si tienes un destino y no tienes el ánimo de atreverte a tener un cambio de plan o realizar la travesía, será imposible llegar a él.

Mientras caminamos en la vida nos topamos con un sinnúmero de decisiones que tomar. Muchas son importantes, mas otras son simples y de poca importancia a nuestro pensar. Pero el decidir el camino correcto es una que a diario está presente.

¿Cómo sé si llegaré a mi destino?

Si no conoces el destino al que te diriges y conoces la ruta será sencillo llegar a él. En este tiempo, con la tecnología que tenemos, no es tan difícil llegar a cualquier destino gracias al GPS. Este artefacto utiliza la posición de satélites para darnos una mejor forma para llegar a nuestro destino.

La pregunta es: ¿seguimos las instrucciones? Hay momentos en los que dejamos que nuestro conocimiento propio nos dicte que debemos hacer y qué ruta tomar. Independientemente de lo que el GPS nos diga, confiamos más en nuestro propio conocimiento que en el GPS.

Así nos pasa también con Dios. Ajustemos los oídos y nuestro conocimiento a Su voluntad. Él conoce más allá nuestra vida y sabe mucho mejor la ruta para llegar a tiempo a nuestro destino.

¿Están ligados mi propósito y destino?

«¿Llegaré a mi destino y propósito?» La contestación está en ti. Lamentablemente no puedo tomar esa decisión por ti y mucho menos dártela, ya que tú eres responsable de todo el proceso y nadie más. Pero quiero darte un tip para que lo tengas presente.

La contestación a la pregunta anterior es «sí». Están sumamente ligados el uno con el otro. El destino en nuestra vida es guiado por nuestro propósito.

Mi propósito es el vehículo que me llevará a lo largo de la vida para llegar a mi destino.

El Russo Pérez

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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