Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Tiempo de lectura: 2 minutos

La mayoría de los seres humanos tendemos a buscar excusas cuando cometemos un error. Adoptamos la costumbre de buscar maneras de explicar el error y nos cuesta reconocer directamente cuando nos vemos acusados. Luego, si dejan de presionarnos, es posible que podamos reconocerlo más fácilmente, y pediremos la disculpa necesaria. 

Y es que por buscar conversación y parecer simpáticos, podemos caer en decir algo que no acostumbramos o que puede ser interpretado de manera adversa. Es un error y debemos reconocerlo y refrenarnos al momento porque sino da pie a que digan que siempre eres así, aunque no sea cierto. 

No señales a otros, busca soluciones

Lo más importante es buscar vivir en paz y conformes con quiénes somos. Señalar a alguien que comete un error, para dejar ver que no somos los únicos que cometemos errores no es enaltecedor. Es lamentable que dejemos salir la mezquindad, pero ocurre. Si caemos en eso, busquemos soluciones. 

Si nos damos cuenta de que hemos caído en hacer algo así, debemos enmendar el error. Pedir disculpas a Dios de corazón es el primer paso, y luego, a la persona que hayamos involucrado. Ya después de eso, es proponernos que no vuelva a ocurrir. Pero somos seres de costumbres. Tendemos a repetir. 

Ponme a prueba, Señor, e interrógame; examina mis intenciones y mi corazón.  

Salmos 26:2 (NTV)

Sometamos nuestras intenciones a Dios 

Cuidemos mucho nuestro comportamiento, lo que hacemos, lo que vamos a decir. Antes de abrir la boca o decidir una acción, sometamos la idea a Dios. Consultemos con Él. ¿Realmente debo decir esto? ¿Lo que voy a hacer tiene una buena intención? ¿Va a servir de ayuda o va a dañar a alguien? 

Dime, ¿qué he hecho mal? Muéstrame mi rebelión y mi pecado. 

Job 13:23 (NTV) 

Podemos disfrazar nuestras intenciones y convencernos nosotros mismos de que no queríamos hacer daño. Pero Dios nos conoce, sabe incluso nuestros pensamientos. Nadie engaña a Dios. Ten mucho cuidado de convencerte a ti mismo de algo que no es cierto y pretender convencer a Dios

En cambio, probemos y examinemos nuestros caminos y volvamos al Señor. 

Lamentaciones 3:40 (NTV) 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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