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Tiempo de lectura: 2 minutos

Las ambiciones materiales las calificamos de interminables, porque nunca satisfacen totalmente. Siempre hay algo más que desear o poner como meta y es lo que mueve a muchos. Pero sería tanto más lindo si tuviésemos ambiciones espirituales en la misma o en mayor medida. 

No todo es material

No vemos a nadie cuya ambición sea llegar a ser más humilde, ¿no es cierto? Al contrario, incentivan la ambición, los logros, reconocimientos y destacarnos. ¿Cuántos seguidores tenemos, cuán populares somos? Es parte de aquello con lo que te califican incluso para un empleo hoy día. Podemos con esto llegar a tener ambiciones materiales interminables.

Sin embargo, creo que todos nos conmovemos e inspiramos cuando vemos una buena acción destacada en el noticiero. Se nos salen las lágrimas al ver una buena obra hecha a un anciano a un indigente. Sería tan bonito que esas acciones se convirtieran en lugar de materiales, en ambiciones espirituales interminables. 

Esas ambiciones materiales están queriendo llenar algo

No nos queremos dar cuenta de que intentamos llenar un vacío con todas esas ambiciones materiales logradas. Es el espacio con el que Dios nos creó, pensando en que se lo dediquemos a Él. Lo llenamos con otros amores, con un auto de lujo, con la casa con piscina, un closet lleno de ropa sin estrenar con la búsqueda interminable de éxitos y logros. 

Pero esas cosas, todo eso que llegamos a cumplir, incluyendo una carrera exitosa, no llenan ese espacio, ese vacío. Los logros de las ambiciones materiales no lo llenan. Los éxitos y metas alcanzadas tampoco. Ese espacio es solo de Dios y solo invitándolo a Él a habitar en nosotros, en nuestro espacio especial, podrá ser llenado, y solo entonces nos sentiremos realmente exitosos, completos con lo que podamos realizar. 

La importancia de la humildad

No es malo tener éxito cuando no permitimos que se nos suba a la cabeza y sin dejar de lado la humildad. Controlemos los impulsos para que no se conviertan en ambiciones materiales interminables, sin fin.

Jactarnos de los logros es orgullo y es algo que no nos lleva a nada bueno. Hay varios versículos de que nos enseñan claramente acerca del orgullo. 

Con arrogancia los malvados persiguen a los pobres; … Los malvados son demasiado orgullosos para buscar a Dios;

Salmos 10:2,4 (NTV)

En la Biblia no vas a encontrar que tener ambición o mucho dinero sea malo, pero sí vas a leer que hacer del dinero o las cosas materiales tus dioses es detestable para el Señor y te cambia los valores y la actitud para con todo y todos. 


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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