Crisis de Coronavirus

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Tiempo de lectura: 4 minutos
El bullying o acoso, es un problema creciente que afecta a la mayoría de familias. De una u otra manera, los niños y adolescentes de hoy en día están sufriendo por esta situación, ya sea en su centro de estudios o en su círculo de amigos. Lamentablemente, la mayoría de casos no son reportados, así que como adultos tenemos la responsabilidad de estar atentos a las señales que indiquen abuso en los niños o adolescentes de nuestro entorno.

Cuando un hijo sufre de bullying modifica ciertos aspectos de su comportamiento, y esas son las señales que demuestran que está siendo víctima de acoso. Para conocer más, del tema, presta atención a los siguientes ejemplos.

6 señales que te dirán si tu hijo sufre de bullying

6 señales de bullying en niños y adolescentes

1. Señales físicas

Los golpes o moretones que los niños justifican como caídas o accidentes, son un indicio obvio de que están sufriendo bullying extremo. En este caso, el acoso se manifiesta a través de la violencia física; pero también se debe poner atención a los cambios repentinos en los hábitos alimenticios.

En ocasiones, las víctimas suelen refugiarse en la comida y comen en exceso; y también puede pasar lo opuesto: comenzar dietas extremas o rechazar la comida.

2. Baja autoestima

El bullying hace que el autoestima disminuya de manera dramática. Esto puede reflejarse en su estado de ánimo o simplemente en la manera en que se preocupan por su apariencia.

La persona que sufre de acoso piensa que hizo algo malo y merece las burlas, insultos y desprecio de los demás. Por ese motivo, su autoestima sufre y está más propensa a caer en depresión o sufrir ataques de pánico o ansiedad.

Cuando el bullying afecta la salud mental es importante buscar ayuda de inmediato; ya que los niños y adolescentes están en una etapa crítica en sus vidas y no saben lidiar con la presión social. Si no se les trata a tiempo, pueden desarrollar adicciones, comportamientos autodestructivos y hasta pensamientos suicidas.

3. Pérdida de interés

Es común que los niños o adolescentes que son acosados pierdan el interés en las cosas que antes ocupaban su tiempo. Por ejemplo, si antes les gustaba hacer una actividad, de pronto la abandonan y buscan excusas para justificarse.

Otra señal es la falta de entusiasmo en sus pasatiempos y un bajo rendimiento escolar. Un hijo que sufre de bullying muestra apatía a la mayoría de actividades, y hasta puede llegar a aislarse de los demás.

4. Soledad

Si un niño o adolescente sufre de abuso, entonces buscará la soledad como mecanismo de defensa. En muchos casos, ellos ponen como excusa a sus estudios para separarse de su círculo social. En ellos también es normal que ya no sean tan comunicativos y evadan las conversaciones sobre el acoso.

También se puede observar un comportamiento iracundo y errático. Como no saben cómo enfrentar la violencia que viven, se desquitan con otras personas que intentan ayudarlos.

5. Enfermedades

Algunos niños fingen dolores de estómago, cabeza u otras enfermedades con el fin de no asistir al lugar en donde sufren bullying. Otros se enferman sin causa aparente, y a esto los médicos denominan enfermedades psicosomáticas.

Si no es usual que un niño se enferme, no se encuentra el origen de su dolencia o se enferma con frecuencia, es porque tal vez su cuerpo reaccione al bullying. Está comprobado científicamente que la salud mental está relacionada con la salud física; por lo tanto, si un adolescente sufre de acoso, es posible que esas emociones que no puede expresar se manifiesten a través de enfermedades.

6. Alejarse de las redes sociales

No todo el bullying es físico, también puede ser virtual. En esos casos donde no hay violencia física, las señales que muestra una víctima de acoso son diferentes.

Cuando alguien sufre de bullying cibernético puede sentirse acorralado virtualmente y es probable que quiera alejarse por completo de las redes sociales. En otros casos sucede lo contrario: tiene tanta preocupación por el qué se dirá de él o ella en internet, que revisa su celular a cada rato.

Por este motivo, muchos expertos aconsejan supervisión constante de las actividades de los menores de edad en internet; no solo pueden ser víctimas de acoso de parte de niños de su edad, sino también de adultos. Es por ello que la protección de los padres debe extenderse hasta internet.

Si sabes de un niño o adolescente que presenta alguna de estas señales, debes crear lazos de comunicación con ellos para saber más del problema. No debes apresurarte en sacar conclusiones ni interrumpir cuando él o ella está hablando.

Una vez que sepas la historia a profundidad, debes acudir a las autoridades del centro de estudios o el lugar donde se origina el bullying. En algunos casos, un cambio de ambiente hará que los niños puedan empezar de cero y creen nuevas relaciones.

En este tipo de situaciones, no olvides consultar con algún consejero o experto en el tema para que juntos encuentren la solución ideal para este conflicto.

Si quieres aprender a proteger a tus hijos de la violencia sexual, te recomendamos leer: ¿Qué enseñarle a tu hijo para prevenir el abuso sexual?


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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