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¿Quieres saber cómo mejorar las reuniones en tu iglesia? Estos consejos te ayudarán a detectar los problemas que tienen en tu congregación y a lidiar con ellos de manera efectiva.

Las congregaciones están compuestas por personas, y como cualquier relación humana, a veces surgen conflictos que nos impiden tener armonía; sin embargo, siempre puedes tomar las medidas necesarias para crecer como comunidad, y eso empieza en las reuniones o servicios.

Si no sabes cómo hacerlo, presta atención a estos consejos.

5 consejos para mejorar los servicios en la iglesia

1. Conoce a los asistentes

La primera medida que es conocer a la gente que asiste a la congregación: su edad, ocupación, estado civil, etc. Esto no con el fin de promover el chisme o averiguar hasta el mínimo detalle, sino para:

  • Hablar su lenguaje: Qué medios usan para comunicarse, en qué ambiente se desarrollan, qué palabras utilizan, etc.
  • Ayudarlos: Crear mensajes que les ayuden en su ambiente diario, diseñar estrategias de consejería o grupos especiales, etc.
  • Suplir sus necesidades: En qué área requieren apoyo, de qué manera se les puede ayudar, etc.
  • Conocer a qué se enfrentan: Comprender qué presiones tienen, cuáles son sus problemas diarios, en qué cultura viven, etc.
  • Crear actividades específicas: Grupos de apoyo, noches de oración, retiros, campamentos, etc.

Si no comprendemos a los asistentes, entonces no estaremos comunicándonos con efectividad; de hecho, es como si estuviéramos hablando en chino a una audiencia que solo entiende español. Por eso debemos tener en cuenta a las personas.

2. Ten en cuenta el ambiente

El local puede influir en la atención y desarrollo de las reuniones de la congregación. Por ejemplo, si hace demasiado frío o calor, las personas estarán más preocupadas por cubrir esa necesidad inmediata, en lugar de prestar atención.

Por otro lado, algunos pueden sentirse incómodos porque no escuchan lo que el pastor o líder dice cuando está al frente, o la luz es muy baja y no pueden ver lo que sucede en el altar; esta es una queja común de los adultos mayores.

Quizá el problema puede ser que las reuniones son a una hora inconveniente para la mayoría de asistentes, por lo que pueden crear más horarios de servicios.

Por estos motivos, separa un tiempo para examinar cuidadosamente qué elementos pueden causar incomodidad o distracción en el servicio; tal vez creas que son cosas insignificantes, pero pueden hacer la diferencia. Lo importante aquí no es implementar equipos de sonido costosos o remodelar el templo, sino trabajar con los materiales que se tiene a la mano y así mejorar las reuniones en la iglesia.

3. Pide feedback

Para hacer un diagnóstico, un médico le pregunta a su paciente qué malestar tiene. De igual manera, para saber qué problemas existen en una congregación, la mejor manera de identificarlos es preguntando a los asistentes. Es cierto que a nadie le gusta que le señalen sus errores; pero en este caso, es para mejorar.

Cuando hagas una encuesta o una reunión para pedir la opinión de los demás, ten en cuenta que no debes ponerte a la defensiva, ni atacar o ridiculizar; en cambio, mantén una posición neutral y escucha a todos sin juzgar. Una vez que tengas la lista de problemas, haz lo siguiente:

  • Pide sugerencias.
  • Crea estrategias para mejorar.
  • Pide voluntarios para trabajar.
  • Dirige en oración y pidan sabiduría a Dios.

Ten presente que este ejercicio es para mejorar en conjunto, y que cada cambio que hagan no será inmediato; pero con esfuerzo y dedicación, podrán solucionar todos los conflictos.

4. Crea expectativa

Haz que cada reunión sea especial, antes de ese día, anuncia el tema que se va a tratar y lo que harán. Si la congregación tiene redes sociales, úsalas para crear expectativa y fomentar la participación de los asistentes.

Cuando uses esta estrategia, recuerda no divulgar todo lo que harán, incluye un poco de misterio para que la audiencia tenga curiosidad por saber más y asista a la reunión.

5. Instruye, da ejemplos prácticos y desafía

Por último, aplica el método que usó Jesús.

Él habló sobre el reino de Dios, la salvación, la justicia, la ley, la gracia y otros temas de teología. Sin embargo, no hizo que ese conocimiento sea únicamente teórico. En varios pasajes vemos que ponía ejemplos prácticos e incluso usaba narraciones (parábolas) que estaban contextualizadas en la época. De esta manera, hacía que la palabra de Dios sea práctica.

Cuando pienses en los sermones, enseñanzas y actividades de la iglesia, no olvides explicar de qué manera se puede aplicar día a día. Si hacemos que la Biblia sea un libro de historia, las personas nunca comprenderán que deben ponerla en práctica.

Otra manera de mejorar las reuniones en la iglesia es incluir desafíos para que los asistentes ejerciten lo aprendido. No tiene que ser el típico «abraza a quien está a tu lado» o «dile esto a cinco personas», sino algo que les lleve a reflexionar y hablar del tema con otros fuera de la congregación.

Ten presente que el aprendizaje se refuerza cuando se incluye la práctica.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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