Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Es normal que no estés preparado para la muerte, por eso quiero hablarte de una muerte que trae vida.

De pequeña odiaba el tema de la muerte. Mis padres tenían 37 y 45 años cuando nací. Recuerdo que los compañeros de escuela me molestaban preguntando si mis padres eran mis abuelos. También me preguntaban si estaba lista para enterrar a mis padres porque eran muy viejos. Yo tenía unos diez años cuando eso sucedió; y creía que tener 47 y 55 años era sinónimo de vejez. ¡Qué ignorante yo!

De noche no podía dormir pensando en las palabras que me habían dicho mis compañeros de clase. Era horrible.

Jesús lo cambió todo 

Con el pasar de los años, el insomnio se apoderó de mis noches. Recuerdo que también comencé a pensar en mi muerte y eso me aterraba. Me asustaba tanto que no quería dormir por temor a morir durmiendo. El día que Jesús llegó a mi vida lo cambió todo. Aprendí que su muerte es la muerte que trae vida.

Jesús, siendo Dios mismo, clamó a Dios Padre:

Padre, ¡cómo deseo que me libres de este sufrimiento! Pero no será lo que yo quiera, sino lo que quieras tú.

Mateo 26:39 (TLA)

Jesús sufrió tanto en el camino a su muerte de cruz que le pidió a Dios mismo que lo librara del sufrimiento que estaba pasando. Sin embargo, también le pidió a Dios que hiciera su voluntad y no la de él.

La muerte que trae vida

Puedes aprender muchas cosas de esa porción de la Biblia. Entre ellas, que Jesús siguió adelante camino a su muerte de cruz porque sabía que su muerte era necesaria para que, hoy, puedas tener acceso nuevamente a una relación directa con Dios si pones tu confianza en Jesús. Su muerte nos devolvió el acceso a nuestra eterna e ininterrumpida relación con Dios; su muerte es la muerte que trae vida.

Saber eso debe llenarte de paz, como lo hizo conmigo. Saber que la muerte de Jesús trae vida eterna a tu vida debe llevarte a tomar la decisión de entregarle tu vida. Si lo haces, te aseguro que todo cambiará a su debido tiempo.

Esta vida terrenal es temporal. Mírala como la antesala a la vida que luego tendrás después de tu muerte física. ¿Sabías que si pusiste tu confianza en Jesús ya disfrutas de vida eterna en esta tierra?

Y yo les doy vida eterna; nadie me los quitará.

Juan 10:28 (TLA)

Jesús dijo estas palabras y pronunció «doy» en tiempo presente, lo que significa que Jesús da esa vida eterna desde el momento en que las personas lo siguen. Si lees el capítulo completo de Juan 10, notarás que los jefes judíos querían matar a Jesús. La gente que estaba en aquel lugar no podía creer que Jesús era el mesías prometido. Lo cuestionaron y, justo en el versículo 28, Jesús les respondió parte de su pregunta con esas palabras tan poderosas.

Aunque Jesús haya muerto físicamente, resucitó de entre los muertos. Y ahora todos los que creen en él tienen vida eterna. Una vida eterna que nada ni nadie puede quitarla. La misma vida eterna que puedes comenzar a disfrutar desde hoy y que garantiza que, aunque llegue tu muerte física en esta tierra, tu alma tendrá vida eterna.

No deseo que mis padres mueran físicamente; creo que ningún hijo quiere eso. Mientras escribo estas líneas, ellos tienen 74 y 82 años. Dios escuchó mis oraciones en donde clamaba por larga vida para ellos. Pero cuando llegue el día de su partida, sabré que no es un «adiós» sino, un «hasta luego». 

Si deseas aceptar a Jesús como Salvador, escríbenos a cvclavoz.com/contacto/


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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