Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Después de conocer al Señor, continuamos en un camino de esfuerzo para parecernos cada día más a Cristo; en ese proceso, atravesamos por diferentes situaciones complicadas, entre ellas están «las tentaciones», las cuales todos soportamos a causa de nuestra humanidad.

La tentación es prácticamente una «incitación al mal», la Biblia nos da un claro ejemplo en la vida de José.

Las tentaciones quisieron atrapar a un gran siervo

No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella.

Génesis 39:9-10 (RVR 1960).

La historia relata que la esposa de Potifar (oficial de la corte egipcia) cada día molestaba a José. La respuesta del joven fue huir de la mujer, porque en su corazón siempre había una pregunta «¿cómo pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?».

José tenía comunión con Dios

José conocía al Señor, tenía una comunión personal con Él por lo que manifiesta un temor santo de su nombre; sabía que si cedía al pecado iría en contra de Dios, su mente y corazón solamente querían agradarle, por lo que lo último que haría es fallarle dando lugar a la tentación.

Un cristiano que no tiene comunión íntima con el Señor, no pelea de la misma manera como José, porque Dios no está en primer lugar en su corazón y pensamientos. Si eres de las personas que cede fácilmente a las tentaciones, quizá necesites trabajar en tu relación personal con Él.

El cristiano que teme al Señor luchará, peleará y dirá como José: ¿cómo pues pecaría contra mi Dios? Siendo hijos del altísimo no podemos pecar a la ligera o fácilmente, porque nuestro interés es agradarle y seguir sus pasos, si cedemos al pecado, necesitamos examinar si realmente hemos nacido de nuevo.

Dios esté primero en nuestros corazones

Un pastor decía «algo que nos ayuda para no ceder a las tentaciones es recordar que, pecar no es simplemente quebrar un mandamiento, sino es entristecer al Espíritu Santo con el cual fuiste sellado». Paúl Washer.

¡Cuánta verdad en estas palabras! Si realmente amamos a Dios, entenderemos muy bien que cuando pecamos no sólo infringimos en un mandamiento, sino ponemos triste a aquel que nos ama más allá de lo que podemos entender.

Te animo a enfrentar las tentaciones como José, escapa de ellas y lucha por no fallarle al Señor.

Si consideras que caíste, es tiempo de tomar una decisión, recuerda que el pecado destruirá tu vida pero Él quiere salvarte, ¿pondrás a Dios en primer lugar?


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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