Sin embargo, hay algo que no me gusta de ti, y es que ya no me amas tanto como me amabas cuando te hiciste cristiano. Por eso, acuérdate de cómo eras antes, y vuelve a obedecer a Dios. Deja de hacer lo malo, y compórtate como al principio.” – Apocalipsis 2:4-5 (TLA)

La primera vez que aceptas a Jesús en tu corazón, es una experiencia inolvidable, y a ese momento se le llama el primer amor. Sin embargo, con el paso del tiempo puedes sentir que ya no tienes la misma emoción que antes. Es allí cuando uno puede llegar hasta el extremo de endurecer su corazón y alejarse por completo de Dios. Antes de que eso ocurra, hay que estar alertas de las señales y volver al camino a tiempo:

1. Te sientes menos gozoso al leer la Biblia:

Toda persona que desee conocer mejor a Dios debe leer la Biblia. Nadie puede decir que sigue los pasos de Jesús si no ha leído sobre sus enseñanzas ni su vida; es por ello que es importante tener un tiempo de lectura diaria de la Palabra de Dios. De manera que cuando alguien comienza a perder el gozo que produce el leer la Biblia, entonces es una señal de que su corazón no está siendo receptivo al mensaje que Dios quiere transmitirle.

2. Vas a la iglesia por costumbre u obligación:

Los cristianos no pueden ser solitarios. La Biblia dice que debemos reunirnos (Hebreos 10:25), compartir con otros de la misma fe, y escuchar lo que Dios tiene que decir (Romanos 10:17). Si bien Dios no se encuentra en un lugar físico en especial, a Él le importa que asistamos a un sitio donde se alabe su nombre (Mateo 18:20). Sin embargo, si comienzas a ir a la iglesia para hacer vida social, porque ya es costumbre, para que otros no hablen mal de ti, o para fijarte en lo que hacen los demás; entonces tu errada motivación te alejará de Dios.

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3. Te preocupas más por otros asuntos que por tu comunión con Dios:

Pese a que es difícil desligarse de las obligaciones que tenemos en el trabajo, los estudios, la vida social, etc.; la comunión con Dios debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas. Cuando comienzas a darle mayor relevancia a otros asuntos; ellos se apoderan de tu corazón y comienzan a manejar tu vida. Una manera de saber si esto te está ocurriendo, es preguntarte:  “¿Cuántas veces he pensado más en otras cosas que en Dios durante este día?” Si en tu respuesta no está Jesús, entonces es momento de volver a tu primer amor.

4. Comienzas a notar errores en todo:

Si llegaste al punto en donde crees saberlo todo con respecto a la Biblia, Dios, y la fe, puede que entonces también creas que eres lo suficientemente capaz como para criticar a los demás. Algunos afirman que la crítica es buena; sin embargo, cuando ésta no promueve el crecimiento, entonces es vana (Romanos 12:16).

5. Oras sin fe:

La oración no puede faltar en la vida de alguien que quiere tener una relación personal con Dios. No obstante, si ésta se convierte en un práctica monótona, donde solo se repite las mismas palabras todos los días; entonces se está haciendo de manera incorrecta. La oración es una conversación con Dios que se hace con fe. Si no estás orando de esta manera, no obtendrás ninguna respuesta.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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