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El respeto es un ingrediente esencial en cualquier relación interpersonal. Sin embargo, cuando se trata de las relaciones amorosas es especialmente fundamental pues denota la felicidad y la durabilidad de la pareja. Hay matrimonios que se han destruido a causa de problemas generados por la falta de respeto mutuo. Y esta clase de dificultades en su mayoría son difíciles de solucionar; por otra parte, la buena noticia es que se pueden detectar a tiempo.
Algunas maneras de ser irrespetuoso a la pareja, son:

1. La manipulación emocional

Utilizar la culpa o hacer sentir mal a la pareja son formas de manipulación emocional. Esto no debería existir porque una relación amorosa es una competencia para ver quién controla más; en cambio, es un vínculo de respeto mutuo. La manipulación para que alguien haga un deseo o capricho egoísta demuestra que la persona es inmadura y que no ama de verdad.

2. El trato inadecuado

Un esposo es un esposo, no es un hijo ni un padre. Igualmente, una esposa es una esposa y no una niña ni una madre. Tratar al cónyuge como si fuera un niño pequeño que necesita de cuidado excesivo es una forma de no mostrar respeto ni valoración. Incluso si es inmaduro (a), no hay justificación válida para ese trato. No respetar el rol que cada cónyuge tiene en el matrimonio es una señal de que hay un obstáculo en la relación y, además, es un acto de desobediencia a lo que dice la Biblia (Efesios 5:21-29).

3. La crítica

Las críticas no resuelven los problemas; las acciones, sí. Hacer hincapié en el defecto del cónyuge no le instará a que cambie; tampoco solucionará los demás conflictos. Por otra parte, presentar soluciones y decirlas con amor es una salida más viable.

Para aprender qué sucede en tu cuerpo y qué te lleva a la crítica, lee: ¿Por qué te gusta criticar?

4. La comparación

No existe una una familia perfecta. Sin embargo, otros proyectan esa apariencia. Esto lleva a que las parejas se comparen con otras y a menudo digan: «Debes ser como Fulanito», «ella sí es una buena esposa y sabe cocinar», «los hijos de ellos son exitosos, los nuestros no», «¿por qué no eres como tal persona?», etc. Y aunque algunos crean que utilizar la vida de los demás como ejemplo sirva de aliento, la mayoría de las veces sirve para disminuir el autoestima y alejar aún más a los cónyuges.

5. La contradicción

Esto sucede cuando uno de los cónyuges dice algo y el otro le contradice frente a una —o más— persona (s). Cuando el padre ha castigado al hijo y la madre quita el castigo, el hijo aprende a no respetar su padre. Lo mismo sucede si la pareja están en público y ambos responden de diferente forma con respecto a una decisión que —se supone— tomaron juntos. Esta actitud puede deberse a la comunicación inadecuada y a la falta de respeto mutuo.

6. El coqueteo

Este aspecto puede ser muy diferente para cada pareja. Hay cónyuges que se irritan si ven a su pareja saludar o incluso charlar con alguien del sexo opuesto; pero no es señal de infidelidad sino que demuestra algún problema psicológico y emocional con el cónyuge celoso. Sin embargo, hay acciones que son hechas deliberadamente con el fin de generar celos en las parejas. Este comportamiento es una falta de respeto al matrimonio y una clara señal de que no han trabajado adecuadamente en sus diferencias.

7. La envidia

La envidia es un veneno que corroe todo a su paso. En el matrimonio puede comenzar por algo pequeño y en ocasiones pasa por desapercibido. Sin embargo, el amor real no siente envidia sino que se alegra por los triunfos de su pareja. El amor verdadero tampoco envidia la felicidad que percibe en otras parejas sino que trabaja en desarrollar su propia relación amorosa para que sea mejor cada día.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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