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Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay una pasaje muy conocido que en la actualidad se ha malinterpretado y acortado a: «El dinero es la raíz de todos los males». En base a esta modificación de 1 Timoteo 6:10, muchos afirman que los cristianos deben permanecer siempre pobres porque tener dinero es rechazar a Dios.

Para entender mejor este tema, primero debemos recurrir al versículo en cuestión.

¿Es el dinero es la raíz de todos los males?

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

1 Timoteo 6:9-10 (RVR1960)

En la versión Reina Valera de 1960 se especifica que el dinero no es la raíz de todos los males, pero el amor al dinero sí. Hay una gran diferencia entre ambas, puesto que se puede tener dinero y no amarlo; por lo que las personas que tienen riquezas no necesariamente son avaros.

Uno ama al dinero cuando solo se piensa en él; es decir, cuando sus acciones son guiadas con el afán de conseguir más y más, sin importar los medios que se utilicen.

En la Biblia hay casos de personas que no codiciaron las riquezas, pero a quienes Dios bendijo con bienes y dinero. Algunos de ellos son Abraham, Jacob, David, Salomón, etc. Ellos fueron prósperos y ricos, pero ninguno amó al dinero más que a Dios. De hecho, Dios puede bendecir con riquezas a quienes le honran:

La bendición de Dios es riqueza que viene libre de preocupaciones.

Proverbios 10:22 (TLA)

Entonces, ¿por qué Jesús dijo que era más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios?

Una historia famosa que se encuentra en Mateo 19:20-30 relata que un joven rico se acercó a Jesús y le preguntó qué obras especiales debía hacer para obtener la vida eterna. Jesús respondió que debía cumplir los Diez Mandamientos; y él le respondió que había guardado la mayoría de ellos.

Es allí donde Jesús le dijo que debía vender todos sus bienes y darlos a los pobres, y luego seguirlo. El joven se fue muy triste y es allí cuando Jesús dijo la famosa frase:

Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

Marcos 10:25 (RVR1960)

Jesús vio que el joven no había cumplido un mandamiento: «No codiciarás». Claramente, él amaba sus riquezas más que a Dios, y eso era lo que le impedía recibir la vida eterna.

Con esto, Jesús no quiso decir que ningún rico puede entrar al reino de Dios, sino que a ellos a menudo les cuesta reconocer que no son independientes de Dios. Confían más en sus riquezas que en la voluntad de Dios, y eso hace que les cueste aceptarlo como el Señor de sus vidas.

En cambio, los que verdaderamente aman a Dios, lo aman no por lo que obtienen de Él, sino porque Dios es su Padre y quieren servirle. Es por ello que Jesús dijo que quienes renuncian a todo lo material y pasajero de la vida, tendrán una gran recompensa en el Cielo.

En conclusión

No hay nada de malo en tener riquezas, el problema es amarlas y hacer que ocupen el lugar de Dios.

Dios puede bendecirnos con bienes y dinero, pero nada de eso debe separarnos de Él; por el contrario, debe llevarnos a ser más humildes y reconocer que todo lo que tenemos es por obra y gracia de nuestro Señor.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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