Estos últimos días se ha difundido la noticia de la implantación de microchips en animales con el fin de localizarlos fácilmente cuando se pierden. Este hecho despertó la especulación de que los microchips son en realidad el 666 o la marca de la bestia que se menciona en Apocalipsis 13:17 (≪y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre≫). Para analizar mejor este tema, es importante que primero entendamos qué es un microchip y cómo ha ido apropiándose de nuestra cultura.

¿Qué es un microchip?

Es un circuito integrado que contiene información. Existen diferentes tipos que se utilizan para diversos propósitos. Esta tecnología no es tan reciente pues ya han sido parte de nuestras vidas desde hace más de una década. Algunos casos pueden verse en:

  • Los microchips implantados en la ropa u otros objetos que se ponen a la venta. Esto, con el propósito de evitar el robo o falsificación.
  • Todas las computadoras, ordenadores portátiles y celulares tienen microchips que guardan los datos del usuario y otra información relevante.
  • Las tarjetas crédito y algunas de transporte metropolitano tienen microchips. Éstas guardan información sobre los hábitos de compra y más datos personales.

Hasta hace algunos años, la mayoría de casos de implantación de microchips se daba en objetos y no en seres vivos. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a hacerse en animales, especialmente en mascotas. Pero esto no quedó allí pues también empezaron a desarrollarse investigaciones para ver si funcionaría en humanos.

Los microchips implantados en las personas

En la década de los ochenta se examinó la posibilidad de marcar a las personas por medio de tatuajes que sólo serían posibles de ver con la ayuda de los rayos ultravioleta o infrarrojos. La justificación que se dio para este hecho fue la seguridad personal. Los investigadores creían que sería más seguro y sencillo si las personas pagaran con un dispositivo que se encuentre dentro de sus cuerpos. Las tarjetas de crédito y los documentos de identificación pueden ser robados y clonados, pero una marca en cada individuo es casi imposible de replicar.

Lo que al principio era una mera hipótesis, se hizo realidad años más tarde. Para 1998, el profesor de cibernética y vicerrector de la Universidad Coventry, Kevin Warwick, se convirtió en una de las primeras personas en el mundo en tener un chip implantado quirúrgicamente en su antebrazo. A él le siguieron otras personas que tenían el dinero suficiente para pagar el procedimiento: Empresarios y gente adinerada se implantaron para prevenir secuestros y guardar su información más preciada. No obstante, los microchips no sólo fueron promocionados con el fin de almacenar datos, sino para ofrecer exclusividad.

Para el 2004, un club en España ofrecía implantar un chip a sus clientes en vez de darles una tarjeta de membresía. Este microchip era del tamaño de un grano de arroz y era sólo para clientes VIP y funcionaba como una tarjeta de crédito dentro del club.

Estos y otros acontecimientos demuestran que los microchips se están volviendo parte de nuestra cultura. Y los dos motivos por los cuales las personas están dispuestas a aceptarlos son la exclusividad y la seguridad. Cuando se vende la idea de que los microchips nos protegen de quienes quieren hacernos daño, y además nos distinguen de los demás; somos más propensos y abiertos a consentir que se implanten en nuestros cuerpos.

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¿Los microchips son la marca de la bestia?

No podemos afirmar ni negar categóricamente que los microchips sean la marca de la bestia. Sin embargo, lo que sí se puede deducir es que podría ser una señal que confirma lo que dice Apocalipsis 13:17. ¿Por qué? Porque lentamente estamos acostumbrándonos a la idea de ser marcados. Si los microchips, tal como los conocemos ahora, son realmente la marca de la bestia, pasarán unos cuantos años y a la gente le parecerá normal. Por otra parte, si estos dispositivos no son la marca de la bestia, cuando ésta aparezca no parecerá fuera de lo común, sino que será vista como otro avance más de la ciencia.

Un informe realizado en 1997 sobre la implantación de chips en los seres humanos confirma este punto. La autora explica que este sistema puede alcanzarse en dos fases:

≪con su introducción como sistema voluntario, ya en funcionamiento en el rastreo de animales, en cuyo caso la implantación del microchip parecerá aceptable. Tras un período de familiarización con el procedimiento y el conocimiento de sus beneficios, la implantación sería obligatoria≫.

Es decir que llegará un punto en que voluntariamente la gente aceptará tener un dispositivo bajo su piel. Y que cuando pase el tiempo, podría ser algo obligatorio de parte del gobierno.

No tenemos forma de saber cuándo será el fin del mundo. La Biblia dice que sólo Dios, el Padre, conoce la fecha exacta (Marcos 13:33). Pero sí podemos estar seguros de que primero aparecerá la bestia; luego hará señales milagrosas y obligará a la humanidad a marcarse con su nombre o el número de su nombre (Apocalipsis 13:11-18). Esto no debería intimidarnos ni causar pánico. La Biblia dice que ya que nosotros tampoco sabemos cuándo llegará el fin de los tiempos, debemos mantenernos alerta y en oración (Marcos 13:33). Además, pase lo que pase, si estamos firmes en nuestra fe no tenemos nada qué temer pues el amor de Dios jamás nos dejará (Romanos 8:31-39) y esta es la mejor garantía que podemos tener.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

—Bermejo, D. (2017). Así funcionan los microchips implantados para controlar a los trabajadores. Recuperado el 8 de abril de 2019, de https://www.elmundo.es/f5/comparte/2017/03/09/58c03226e5fdea01398b4595.html
—Elaine M. Ramesh, Time Enough - Consequences of Human Microchip Implantation , 8 RISK 373 (1997).
—Graham-Rowe, D. (2004). Clubbers choose chip implants to jump queues. Recuperado el 8 de abril de 2019, de https://www.newscientist.com/article/dn5022-clubbers-choose-chip-implants-to-jump-queues/
—Gray, R. (2017). The surprising truths and myths about microchip implants. Recuperado el 8 de abril de 2019, de http://www.bbc.com/capital/story/20170731-the-surprising-truths-and-myths-about-microchip-implants

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