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Tiempo de lectura: 3 minutos

Además de las enseñanzas que Jesús impartió a sus discípulos, Él también hizo un dedicado trabajo de evangelismo. Se enfocó en llegar a las personas y trasmitir el mensaje de salvación: esa fue parte de su misión en la Tierra.

Jesús además nos dejó la tarea de evangelizar a todas las personas sin excepción, y ese fue un mandamiento y no una simple recomendación; pero a veces olvidamos que es nuestro deber. Por esa razón es importante volver a la Biblia para examinar la vida de Jesús y encontrar en sus acciones el ejemplo que debemos seguir.

Claves que Jesús nos dejó sobre el evangelismo

Debemos deshacernos de los prejuicios

Jesús interactuaba con personas que eran marginadas por la sociedad o eran consideradas indeseables (Mateo 9:10; Lucas 19:1-10; Juan 4). De hecho, esto hizo que muchos religiosos de la época lo rechazaran y criticaran. Sin embargo, Jesús se relacionó con todo tipo de gente y no dejó que el prejuicio de la época le impidiera conversar con aquellos que más necesitaban su ayuda.

Su ejemplo nos enseña que debemos dejar de lado nuestros miedos o ideas preconcebidas y compartir nuestra fe a todas las personas. Esto no significa que debemos acercarnos para criticarlos o hacerles sentir menos, sino que debemos hacerlo con amor, así como Jesús lo hizo. Él no solo iba con ellos para hablarles, sino que compartía y los trataba como iguales; y eso nos enseña que debemos hacer lo mismo.

Tenemos que enfocarnos en la necesidad inmediata

En varias historias vemos que Jesús no solo se enfocaba en enseñar, sino que también suplía las necesidades físicas de las personas; ya sea que se tratara de alimento (Mateo 14.13-21; Marcos 6.30-44; Lucas 9.10-17), sanidad (Mateo 8; Juan 9; Lucas 17:11-19) o simplemente un poco de comprensión. Él no se apresuraba en presentar su mensaje, en cambio, que se daba el tiempo de conocer a las personas y ayudarles a suplir sus necesidades inmediatas.

Jesús nos enseñó que cuando se trata del evangelismo, debemos fijarnos en las carencias de los demás y ser de apoyo. Claro que su salvación es muy importante, pero a veces nos enfocamos en decirles de un Dios amoroso, cuando nosotros mismos no mostramos ese amor mediante nuestras acciones. Por eso debemos estar atentos a las necesidades que podemos ver y tender una mano a quienes lo requieran.

El amor no debe estar ausente

Una cualidad de Jesús que vemos a través de todos los evangelios y en cada acción que realizó es su amor. Ya sea que tratara con gente que lo odiaba o con sus seguidores, Él mostraba amor a todos por igual y nunca discriminó a nadie. Una pequeña muestra es la historia que encontramos en Juan 8:1-12. Allí, una mujer había sido sorprendida en el acto de adulterio y, según la ley, debía morir apedreada. Jesús sabía que la mujer había pecado y que debía pagar por su falta; sin embargo, la perdonó y la dejó libre.

Cuando evangelizamos debemos tener siempre presente que ser cristianos no nos hace mejores que el resto; por lo tanto, no podemos tratar a la gente con condescendencia. Si compartimos nuestra fe no es para hacerles sentir mal sobre sus actos, sino decirles que pese a lo que hicieron, tienen perdón, redención y esperanza. Hay una diferencia enorme entre evangelizar con amor que hacerlo con condenación.

Dios nos amó primero y nos pide que amemos al resto con ese mismo amor; por lo tanto, nuestro evangelismo está incompleto si no vivimos conforme a lo que recibimos de nuestro Creador.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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