Los matrimonios pueden aprender a cómo conducirse a través de los errores y aciertos de los personajes bíblicos. En la Biblia hay parejas que serán recordadas por su buen proceder, mientras que otras, por sus malas acciones. Y aunque parezca que las situaciones que vivieron no se relaciona con la actualidad, hoy en día las vivencias son más similares de lo que se espera. A continuación hay tres consejos de parejas que vivieron en los tiempos bíblicos y los cuales los matrimonios pueden aprender:

El matrimonio requiere trabajo

La historia de Jacob y Raquel es una de las más conocidas de la Biblia (Génesis 29). Para esta pareja, desde el comienzo, el matrimonio no fue sencillo. Jacob trabajó por años para casarse con Raquel y cuando por fin lograron estar juntos, ella sufrió para concebir a sus dos hijos. Esto nos deja algo importante que debemos resaltar: el matrimonio no representa el final feliz, sino el comienzo.

Las típicas historias románticas retratan al matrimonio como la cumbre del amor, pero en realidad es allí donde todo empieza. Las parejas exitosas del ayer y hoy dan testimonio que para tener un matrimonio saludable se necesita el trabajo de ambos. Estar casados no quiere decir que estarán libres de problemas; de hecho, es casi lo contrario. La convivencia de dos personas diferentes hace que la vida juntos sea un reto diario. Sin embargo, vencer las adversidades en unidad es parte del compromiso y trabajo que los dos deben asumir.

La felicidad de un matrimonio no depende de los hijos

Otra pareja que resalta por su fidelidad a Dios y por su matrimonio, es Elcana y Ana. Ana era estéril y su anhelo más grande era engendrar. Pese a que vivían en una cultura donde se avergonzaba y criticaba duramente a las mujeres sin hijos, Elcana demostró amor incondicional por su esposa. En vez de dejarla de lado porque no le dio hijos (1 Samuel 1:8), él le mostró su apoyo en todo momento. Con sus actitudes le enseñó que él la amaba por quien era ella, no por si le daba hijos o no. Posteriormente, Dios obró un milagro en sus vidas y los bendijo con hijos, pero el comportamiento de Elcana es un ejemplo notable.

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En la actualidad es triste ver que algunos matrimonios se rompen por esta misma situación. Pero eso sucede porque se olvida que el matrimonio es una institución santa establecida por Dios, y no un contrato del cual se obtiene ganancias (para más información, leer 10 mandamientos del matrimonio). Es cierto que Dios puede hacer milagros, pero también quiere ver nuestra fidelidad a nivel personal y como pareja. Él quiere ocupar el primer lugar en nuestras vidas y tiene el mejor plan para nuestro futuro. Es difícil no conseguir lo que se anhela, pero con el tiempo, él sabrá recompensar la fidelidad y pureza de los corazones.  Por algo dice “sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré” (Mateo 25:23).

Es fundamental servir a Dios como pareja

José y María demostraron que no hay nada mejor que servir a Dios en pareja. Cuando José se enteró María estaba embarazada, no la humilló en público, sino que quiso proteger su integridad y separarse en silencio. Más adelante, cuando un ángel se le apareció y le confirmó la verdad, él regresó con ella y la apoyó hasta el final. Este acto demuestra fe y confianza en Dios, pero también en su cónyuge. Hubiera sido sencillo para José rechazar a María e irse con otra mujer, pero él eligió quedarse a su lado y criar al niño que era el Mesías.

Por medio de este ejemplo entendemos que el matrimonio implica unidad en cualquier área. Uno puede hacer un buen trabajo por su cuenta, pero si Dios los unió, se producirán mejores resultados cuando ambos se esfuerzan.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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