Dios siempre, siempre cumple sus promesas (Números 23:19) y Su fidelidad permanece para la eternidad (Salmos 119:90-91). En la Biblia encontramos todo lo que Él quiere comunicar a la humanidad y también lo que nos ofrece. Sin embargo, no todas esas promesas se aplican para nosotros en este tiempo pues muchas de ellas ya fueron cumplidas. La mala interpretación de la Biblia puede llevarnos a creer que somos merecedores de algo que en realidad nunca estuvo destinado a ser nuestro. Y para evitar esta clase de errores debemos aprender a diferenciar cuáles de ellas se aplican a nuestra vida y cuáles no.

Conocer el contexto

Una equivocación frecuente es leer un sólo versículo e ignorar el contexto en el que se dijo. Si en un caso en específico, Dios le dice algo a alguien, es porque esa promesa iba referida sólo a esa persona (por ejemplo, la promesa de Dios a: Abram en Génesis 12:1-3 o Salomón en 1 Reyes 9:5). Podemos tomar ese verso como inspiración, pero no todo lo que se menciona en la Biblia es una promesa directa hacia nosotros. Por ejemplo, muchos creen que Proverbios es un conjunto de promesas, cuando en realidad son principios y consejos. Por otra parte, al analizar el contexto es importante leer el libro completo para entender el propósito con el cual fue escrito. De esta manera estaremos seguros de lo que estamos leyendo.

Buscar la condicional

Algunas promesas de Dios requieren obediencia de nuestra parte. Es decir que son condicionales. Un ejemplo de esto se encuentra en Romanos 10:9, en donde dice:

≪que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.≫

La promesa comienza con: ≪si confesares […] y creyeres…≫; lo cual quiere decir que para que la promesa de salvación se cumpla, primero se tiene que confesar y creer que Jesús resucitó. Hay otras promesas que tienen condicionales y que se cumplen únicamente cuando obedecemos.

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No manipular el texto

Algo que sucede a menudo es que las personas toman los versículos bíblicos y las manipulan para que cumplan sus objetivos. Por ejemplo, esto sucede con Filipenses 4:13. Algunos toman ese verso como un talismán para cumplir sus metas; piensan: ≪Bajaré de peso este año porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece≫, ≪puedo dar un buen examen porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece≫, ≪lograré un aumento porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece≫, etc. Sin embargo, no leen el libro completo y no analizan en qué situación se encontraba Pablo cuando lo escribió. (Para más información, leer: ¿Este versículo bíblico se aplica para ti?). Cada promesa de Dios nos ayudarnos a someternos a Su voluntad y confiar en Él. Sus promesas jamás son para que Dios haga nuestra voluntad.

Pedir ayuda

No es sabio abrir la Biblia al azar y esperar que lo que leemos sea una promesa de Dios. Para entender qué promesas se aplican en nuestra vida debemos tener una comunicación estrecha con Dios a través de la oración. La lectura de la Biblia y la oración van de la mano y no pueden funcionar adecuadamente si están separadas. Es a través de la oración que pedimos sabiduría y discernimiento para que Dios hable a nuestras vidas y nos enseñe. Además, cuando oramos dejamos que Dios nos conozca y revele las verdaderas intenciones de nuestro corazón.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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