Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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La queja es más contagiosa que cualquier plaga, ya que provoca a los pensamientos negativos buscarse unos a otros. Cuando damos paso a nuestros pensamientos negativos, la mente busca mantenerse ocupada con estos y no permite la acumulación de pensamientos positivos.

La verdad, quejarse no es malo, el problema esta cuando lo único que podemos ver es quejas a nuestro alrededor y no podemos apreciar los regalos y bendiciones que Dios nos da a diario. Si utilizamos la queja para desahogarnos en algún momento o solo para dejar salir un momento difícil de vez en cuando, estamos solo dejando salir nuestra incomodidad. Al contrario, cuando permitimos que la queja se convierta en una obsesión o en algo adictivo, permitimos que nos controle en la gran parte de nuestras actividades.

¿Qué es la queja?

Recuerda que la queja implica estar en todo momento enfocado en lo negativo de tu alrededor o incluso de ti mismo. En estos casos, a veces es importante cambiar este pensamiento y comenzar a ver los colores en medio de la oscuridad. Hoy puedes comenzar a ver todo diferente, porque renunciar a la queja te llevará a creer más en ti y en los que te rodean.

¿Qué hace que la queja sea más contagiosa que cualquier plaga?

Para una queja sea más contagiosa que una plaga debemos mirarla de lejos y no hacer nada para detenerla.

Por ejemplo, comenzamos viendo una hormiga, luego vemos tres y no hacemos nada permitiendo que estas comiencen a apoderarse de nuestra cocina. Al cabo de varias semanas vemos más y al faltar a la acción de eliminarlas con el pasar del tiempo tenemos miles de hormigas en nuestra casa.

Así pasa con las quejas, comenzamos con una y al pasar del tiempo vemos qué nuestras quejas son continuas y nada que hacemos para detenerlas. Hemos desarrollado una plaga que ahora se nos hará difícil detener. Por otro lado, si al momento de quejarnos por cualquier situación, ya sea en el trabajo, casa, iglesia o cualquiera sea la situación, buscamos una solución a la misma, podremos contrarrestar la misma y ver lo bueno en ella.

Consecuencias de la queja

  1. Nos hacen ser personas negativas
    • Los pensamientos negativos se atraen unos a otros y se unen para tener una cosa en común, arrastrarnos a una negatividad permanente.
  2. Nos hacen personas tóxicas
    • Una persona negativa no tiene nada bueno que dar a otros, por lo que nos hace personas no gratas para aquellos que quieren más de la vida y nos hace ver como personas tóxicas.
  3. Nos consume más y nos hace débiles
    • Consume más de nuestra energía y por lo regular estamos débiles.
  4. Nos hace descontrolados en todo
    • No podemos tener control de las cosas y mucho menos de nuestra vida.

¿Podemos deshacernos de las quejas y no propagar la plaga?

Dejar de quejarnos no es difícil. Mas que cualquier cosa es decidir no serlo y sustituir la queja por soluciones. Aprendí de mi madre a que si no tengo nada bueno que decir, que no lo diga. También me enseñó a establecer un principio en contra de la queja, ella siempre dice: «No diga lo que hace falta, tráigalo». Por lo que he aprendido desde muy pequeño a decirle «no» a la queja.

Cómo deshacerte de la plaga de la queja

  1. Establece una conciencia de las quejas.
    • Analiza cuánto tiempo inviertes quejándote.
  2. Confronta tus pensamientos negativos.
    • Cuando estos lleguen a tu mente, contrólalos.
  3. Deja atrás la cara de persona amargada.
    • La queja solo nos muestra como personas amargadas que no queremos nada con el mundo. La verdad, si analizas la mayor parte de tus quejas, no tienen solución inmediata y quizás no puedes hacer nada para cambiarlo.
  4. Sé positivo en lo que ves.
    • Busca el lado positivo en las cosas que te quejas. Por ejemplo, si hace mucho frío, agradece porque no está caluroso y pegajoso.
  5. Aprende a adaptarte a la situación.
    • No existe nada más seguro que el cambio y la muerte; aprendamos a aceptar esto.
  6. No disfraces tu pensamiento.
    • Comienza a actuar sobre lo que dices y sé asertivo en tu hablar. No escondas tu sentir, sino comunícalo inteligentemente y de forma correcta.
  7. Deja la crítica.
    • A pesar de que esto parece ser lógico, se nos dificulta detener la crítica porque en un momento dado puede convertirse en una adicción. En vez de ver lo negativo de la situación o de ti, empieza por enumerar las cosas positivas que hay en tu entorno o dentro de ti.

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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