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Aquellos que poseen verdaderos amigos, sin duda son mucho más ricos que aquellos que solo tienen posesiones materiales. La verdadera amistad es mucho más valiosa que las cosas materiales.

Amistad más que riquezas

Cuentan que hace muchos años, un gran monarca, el sha Abbis, reinaba en Persia. Amaba mucho a su pueblo, y para comprenderlo mejor quiso vivir  en medio de él, oculto tras diferentes disfraces.

Un día fue a un baño público vestido como un hombre pobre y se sentó allí al lado del fogonero encargado de calentar el agua de la piscina. A la hora del almuerzo compartió su simple comida y habló con él como un amigo. El sha repitió sus visitas hasta que creció la confianza de este hombre.

Algún tiempo después, el monarca reveló su identidad. Entonces supuso que el pobre fogonero pediría algún gran regalo o favor, pero se quedó muy sorprendido cuando éste le dijo simplemente:

  • Usted dejó su palacio y su gloria para sentarse en este humilde lugar. A otros, usted les ha regalado riquezas pero a mí me ha dado mucho más, su misma persona; le pido solamente una cosa: que no me retire nunca su amistad.

Más que cosas materiales

Aquel que posee verdaderos amigo es mucho más rico que las personas con posesiones materiales.

Las cosas son perecederas, pueden romperse, dañarse, perderse, etc. pero la amistad verdadera perdura a lo largo de la vida y lejos de desgastarse se fortalece a través de la convivencia.

Dándonos a nosotros mismos

Los verdaderos amigos no escatiman esfuerzos para ayudar a sus amigos, no hay distancia que pueda terminar con su amistad porque no está basada en cosas materiales.

En la historia del principio, el sha había dejado sus comodidades y riquezas para compartir y conocer más a la gente. Esa es una representación de cómo Dios dejó su trono para dar su vida por la humanidad.

En Juan 15:13 dice:

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos

(RVR1960)

Jesús es ese buen amigo que nos amó al punto de dar su vida por nosotros. Nunca encontrarás un amor más grande que este y si queremos parecernos al Maestro debemos empezar a amar como Él nos amó.

Acércate a Jesús, no hay amigo más confiable, más comprensivo, compasivo y más amoroso que Él. No lo dudes más, pasa tiempo con Él, búscalo en oraciones, lee su Palabra; vamos, ¡te está esperando!


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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