Cuando pensamos en la palabra ≪infidelidad≫, a menudo pensamos en la infidelidad marital o de pareja. No obstante, hay un tipo de deslealtad que podemos estar practicando en nuestra vida espiritual. Quizás traicionemos a Dios sin darnos cuenta o creyendo que lo que hacemos está bien, pero la Biblia nos ayuda a entender de qué manera estamos siendo infieles a Dios.

1 Adorando a otros dioses
Uno de los Diez Mandamientos dice que no debemos adorar a ningún otro más que a Dios (Éxodo 20:4-6). Queda claro que Dios no quiso que se haga ninguna representación de Él en ningún tipo de material. Sin embargo, la adoración a otros dioses no se refiere únicamente a ídolos o estatuas. La idolatría abarca todo aquello que reemplaza el lugar de Dios en nuestra vida: la pareja, los hijos, el trabajo, el dinero, la apariencia, la superación personal, etc. Somos infieles a Dios cuando hay otro dios que toma su lugar en nuestros corazones.

≪No se fabriquen ninguna clase de ídolos, ni los adoren, pues yo soy Dios.≫

Levítico 26:1 (TLA)

2 Amando las cosas de este mundo
Es fácil dejarse llevar por las preocupaciones y situaciones que nos tocan vivir. Sin embargo, cuando nos concentramos más en nuestra vida en la Tierra que en las cosas celestiales, estamos restándole importancia a Dios. Por esta razón, Colosenses 3:2-4 (NBV) dice: ≪Llenen sus pensamientos de las cosas de arriba y no en las cosas de este mundo.≫ Esto no significa que debemos ignorar lo que sucede en nuestro presente, sino verlo desde la perspectiva divina.

≪No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo≫

1 Juan 2:15-16 (NTV)

3 Siendo orgulloso
Una persona soberbia tiene la certeza de que puede hacerlo todo gracias a sus propias fuerzas y cree que no necesita de Dios. Es por esta razón que en varias partes de la Biblia se menciona que Dios aborrece el orgullo. Al permitir que el orgullo se apodere de nuestros corazones, nos convertimos en nuestro propio dios, y de esa manera estamos siendo infieles a nuestro Creador.

≪Amen al Señor, todos ustedes sus santos. A los fieles guarda el Señor, pero retribuye en abundancia al que actúa con soberbia.≫

Salmos 31:23 (RVA2015)

4 Desobedeciendo sus mandamientos
El pastor y teólogo, Timothy Keller, explicó la diferencia entre la religión y el evangelio: ≪Cómo trabaja la religión: Si obedezco, entonces Dios me amará y me aceptará. [Cómo trabaja] el evangelio: Soy amado y aceptado; por lo tanto, deseo obedecer.≫ Nuestra obediencia a Dios es algo que viene como consecuencia de haber sido amados y perdonados. Si hacemos lo contrario estamos rechazando el sacrificio que Jesús hizo en la cruz; y ésa es una manera de ser infieles a quien siempre es fiel para con nosotros.

≪Nosotros demostramos que amamos a Dios cuando obedecemos sus mandamientos; y obedecerlos no es difícil.≫

1 Juan 5:3 (TLA)

5 Haciendo lo mismo de antes
Cuando confesamos y admitimos nuestros pecados, Jesús nos perdona y nos da un nuevo comienzo. Pero si volvemos a hacer lo mismo que hacíamos antes de aceptar a Dios en nuestra vida, estamos siendo malagradecidos y despreciando las cosas buenas que Él hizo por nosotros. No podemos decir que amamos a Jesús si no demostramos cómo Él nos cambió.

≪Ya no vivan ni se conduzcan como antes, cuando los malos deseos dirigían su manera de vivir. Ustedes deben cambiar completamente su manera de pensar, y ser honestos y santos de verdad, como corresponde a personas que Dios ha vuelto a crear, para ser como él.≫

Efesios 4:22-24 (TLA)


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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