Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

Please log in or register to like posts.
Blog

El mejor lugar donde podemos aprender sobre el Espíritu Santo es la Biblia, porque es el libro inspirado por Dios y allí encontramos todo lo que necesitamos saber con respecto a Su carácter y naturaleza.

¿Qué dice la Biblia sobre el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es Dios

Qué es la trinidad

El Espíritu Santo no es un dios aparte: es Dios. De hecho, estaba antes de la creación de la Tierra, y en Génesis 1 encontramos que Dios conversó con Él.

Aunque es Dios, tiene algunas funciones específicas, las cuales son varias y dependen de la situación. Para más información, leer: ¿Quién es el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es una persona

Si bien al Espíritu Santo se le representa como una paloma, no tiene un cuerpo en sí; como su nombre lo indica, es un espíritu. Pese a que no tiene un cuerpo físico y material, el Espíritu Santo es una persona porque tiene emociones y sentimientos (Efesios 4:30; Isaías 63:10; Romanos 8:26-27).

La Biblia dice que puede interceder por nosotros; y en varios pasajes leemos que tiene capacidad de juicio (1 Corintios 12:11). Esto nos indica que siente nuestros sentimientos, y también puede sentir cuando se le ofende. Este comportamiento nos da a entender que es una persona.

El Espíritu Santo tiene poder

Cuando decimos que el Espíritu Santo tiene poder, no nos referimos al poder político o monetario, sino al poder que viene de Dios. La Biblia nos dice que tiene esa autoridad y puede darla a quienes considere (Lucas 4:14-18; Hechos 10:38).

Además, tiene el poder de bautizar y llenar (Juan 1:33; Hechos 1:4-5, y también puede hacer que tengamos dones (Gálatas 5:22-23; Efesios 5:9). Todas las funciones del Espíritu Santo nos indican que tiene la potestad de obrar en los corazones de las personas, si es que se le permite.

Para más información, leer: Estas son las 23 funciones del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es el sello de Dios

En él también ustedes, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de su salvación, y habiendo creído en él, fueron sellados con el Espíritu Santo que había sido prometido, quien es la garantía de nuestra herencia para la redención de lo adquirido, para la alabanza de su gloria.

Efesios 1:13-14 (RVA-2015)

El Espíritu Santo es el sello de Dios que identifica a su pueblo, es decir, a todos los cristianos. Este sello significa que le pertenecemos como hijos (Romanos 8:15-16; Gálatas 4:6); es un regalo que significa que hemos sido salvos gracias al sacrificio de Jesús.

El Espíritu Santo no habita en templo sucio

En 1 Corintios 6:19 encontramos que nuestros cuerpos son el templo del Espíritu Santo, y que Él no mora en un lugar sucio. Esto se refiere al aspecto espiritual, puesto que si tenemos a Dios en nuestras vidas, entonces no podemos permitir que el pecado habite en nosotros.

Debido a que fuimos sellados por el Espíritu Santo, nuestro cuerpo ya no nos pertenece y, por lo tanto, no debemos hacer las cosas malas que solíamos hacer en el pasado, antes de conocer a Jesús. La Biblia nos insta a buscar de Dios a diario y así evitaremos el pecado en nuestras vidas.

El Espíritu Santo es nuestro consolador

Jesús prometió enviar un consolador (Juan 16:7), y cumplió su promesa cuando ascendió al cielo. Ese consolador es el Espíritu Santo. Jesús nos lo dejó como un regalo para que nos ayude a estar conectados con el Padre, de manera que siempre tengamos una conexión especial con Él.

Ya que es un regalo, Jesús no obliga a nadie a recibirlo, sino que es voluntario. Aquellos que deseen recibirlo solo tienen que pedirlo.

Para más información, leer: ¿Cuáles son los 9 frutos del Espíritu Santo?


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Reactions

3
7
3
0
0
0
Already reacted for this post.