Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Bitácora del capitán: Hora Zulú 0840Z. El último miércoles del año 2021. Registro número 24.820:10 (que son más o menos los días de los años de mi vida). Destino: las últimas fronteras hasta Nunca Jamás.

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Es verdad. Me he permitido una pequeña maratón de “Star Trek”. Es mi antigua afición a la ciencia ficción, pero del espacio. Siempre me gusta “la parte del espacio”, con dice Hugh Grant en “Notting Hill”.

Y en éste, el último miércoles del año, me permito registrar lo inesperado, lo imprevisible. Todo el mundo hace análisis serios y sesudos, muy espirituales, recriminándose y agradeciendo. Así que haré un inventario lateral.

Registros del capitán

Salgo a las 6.15 de la mañana al encuentro de Lili, que me espera para desayunar en “Santa Rita”. Hay tres o cuatro personas que se encuentran siempre a esa hora

Siempre nos preguntamos por qué hay que ponerse barbijo (mascarilla) para entrar si hay que sacársela de inmediato para comer. Normalidades que nunca serán normales

Hoy, el ultimo miércoles del año, Claudia me deja en el Starbucks de Velarde, en Santa Cruz, Bolivia. Es mi hora para escribir y trabajar. Ya me conocen: saben que tomo café descafeinado y una medialuna normal.

Bajan la música un poco porque les digo que estoy tratando de pensar en estas líneas. Y la bajan, son unos encantos.

Desesperaciones

No hablaremos de la cirugía de colon, el tumor aquel y la quimioterapia. Dejaremos pasar ese asunto porque querríamos hoy, el último miércoles de año, celebrar la vida. Pero la vida no es vida sin ciertas desesperaciones, aunque sean mínimas.

Me desesperan el odio, la violencia del discurso, los palos en la rueda para que las cosas no avancen como deben.

Ya lo he dicho aquí antes: las motos con el tubo de escape libre, las bicicletas que andan a contramano, la falta de semáforos para peatones, que no son adivinos.

Mencionemos, para terminar este pasaje poco agradable, el ruido, las personas que hablan a gritos en el café, la suciedad en la calle, la chimuchina, el gentío que se aglomera.

Gentío que después se queja de las “olas pandémicas” que son por culpa de ellos que no se cuidan.

Esperanzas

En este, el último miércoles del año soñemos ciertas cuestiones urbanas.

Que acabe esta normalidad rara que nos impone el virus. Deseamos que baje la paranoia y dejemos lugar a la pronoia que nos ofrece su repertorio de sorpresas.

En psicología, pronoia (en griego previsión, plural pronoiai) es la creencia de que el mundo o las personas, en general, conspiran a favor de uno mismo.

Que les pongan multas gigantescas a los tipos que se estacionan frente a la salida de los garajes o se paran en segunda fila como si fueran los dueños de la calle. Que les secuestren los autos, al menos.

La paz mundial, el cuidado del medio ambiente, la concordia en las Naciones Unidas y en el Consejo de Seguridad, el avivamiento y cosas semejantes, se las dejo a los expertos.

Yo apenas asomo la nariz a la realidad en el último miércoles del año.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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